Los países árabes y africanos no deben apoyar al régimen decadente de Venezuela

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Fuente: Agencia Notilamar

 Desde la desaparición del comandante Hugo Chávez en marzo de 2013, Venezuela se ha convertido en el país paria de América Latina y, según afirma el dirigente opositor Henrique Capriles, el país chavista entró “en la dimensión desconocida de la incertidumbre total”.

 

   El gobernador del Estado de Miranda pide, en declaración a la periodista venezolana Ludmila Vinogradoff, difundida el 17 de marzo por el diario argentino Clarín, el apoyo de la comunidad internacional para exigir elecciones en su país arruinado por un populismo barato.
 
   Según el líder opositor, dos veces candidato presidencial, en 2012 contra Hugo Chávez y en 2013 contra Nicolás Maduro, y candidato potencial para 2018, el diálogo con el madurismo, con auspicio del Vaticano, ha fracasado y es una pérdida de tiempo insistir en ello.

 

   “En Venezuela nos robaron el (referéndum) revocatorio y también nos quitaron las elecciones regionales y municipales”. “Estamos en una mezcla asesina y perversa, de tener una brutal inflación, entre 700 y 1.000% para los alimentos y escasez de comida” y “como no hay elecciones entramos en la dimensión desconocida de la incertidumbre total”, expresó Capriles.

“Por supuesto que hay una hambruna que el gobierno intenta ocultar en los medios oficiales donde no aparece la noticia de la muerte de niños por desnutrición o por falta de medicamentos. Venezuela ya superó el 82% de pobreza general y de 52% de pobreza extrema”, responde el dirigente opositor, agregando: “Tenemos un 17% de la población que come de la basura. Hay 10 millones de venezolanos que comen dos o una vez al día”.

“¿Dónde está el Papa?”, se pregunta Henrique Capriles que reprocha “con el mayor respeto y afecto” por el jefe de la Iglesia católica, Papa Francisco, su “distanciamiento” con la crisis en Venezuela.
El gobernador de la segunda provincia más importante de Venezuela se muestra más crítico aún respecto de la mediación del expresidente del gobierno español, José Luis Rodriguez Zapatero. Asegura que el diálogo que empezó hace un año “ha sido una burla para los venezolanos” y “Zapatero tiene responsabilidades ahí”.

“Creo que Zapatero no ha aportado nada positivo. Se le ha criticado duramente. Y muchos lo ven como salvador de Maduro. El mediador debe ayudar a Venezuela y no a Maduro. Zapatero nunca creyó en el referéndum revocatorio y de ahí mis discrepancias con el expresidente español, porque el revocatorio es un derecho constitucional”, manifestó Capriles.

No obstante, en los organismos multilaterales, el chavismo se sigue sosteniendo en adhesiones cautivas como las de Bolivia, Cuba, Ecuador y Nicaragua y fuera del continente, cuenta con el respaldo de potencias que tienen grandes intereses económicos y estratégicos en el país.

También recibe apoyos de Irán y de varios países africanos y árabes de tal manera que su representante ante las Naciones Unidas, Rafael Ramírez, se reeligió el pasado febrero al frente del Comité Especial de Descolonización de la ONU aun siendo investigado por en su país por malversación de miles de millones de dólares.

Como sea, la situación en Venezuela es insostenible desde cualquier punto de vista. La mayoría de los países del hemisferio occidental, especialmente los gobiernos de Brasil, Argentina, Perú y Chile, le han dado la espalda. Venezuela se ha visto suspendida en el Mercosur mientras que en la Organización de Estados Americanos (OEA) se invoca la aplicación de la Carta Democrática para su expulsión del organismo.
“Si no se realizan elecciones generales bajo las condiciones estipuladas, pasaría a ser el momento necesario para aplicar la suspensión a Venezuela de las actividades de la Organización en función del Artículo 21 de la Carta Democrática Interamericana”, dijo el polémico SG del organismo, el uruguayo Luis Almagro.

Además de la OEA, la cuestión venezolana se trata a nivel bilateral entre los gobiernos del continente. Lo ha sido durante la conversación telefónica, el pasado 18 de marzo, entre el presidente norteamericano Donald Trump y su homólogo brasileño Michel Temer. Esto libera a los africanos y árabes de cualquier compromiso adquirido con el decadente régimen de Caracas.