Madrid-Barça en Marruecos Said Jedidi

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No. No creo que en ningún país como en Marruecos se viva con tanta pasión el clásico en España.  Mitad del Real y otra mitad (un poco más) del Barça y las cafeterías del país que se convierten justo la hora y media que dura el encuentro, en auténticos estadios de fútbol.

Durante su visita a Marruecos, en el magnífico  escenario de la Guardia Real de Tetuán, el presidente del Real Madrid Florentino Pérez, un amante de la ciudad de la paloma blanca y de su gente, no cesaba de preguntar sobre el “efecto Madrid” en la ciudad blanca y en Marruecos. Encargado de entrevistarle para la televisión marroquí y para Galavisión, le dije en el curso de un desayuno intimo que “a mí me gustaría encontrar a algún médico que me ‘desmadrice” (que me desintoxique del Madrid) porque como perdía tanto sufría tanto”. El presidente del real Madrid me prometió una “pronta solución”. Así fue… a medias, el real seguía perdiendo aunque no tanto. Eran los tiempos de las goleadas del Barça.

Esta tarde en el clásico las cafeterías de Marruecos y todas las sedes de las asociaciones donde hay una tele parecían como una gota de agua a los barrios de Madrid o de Barcelona o más “papistas que el papa”.

Caso curioso: al partido del Renacimiento de Tánger frente al Wac de Casablanca, una ocasión de buena recaudación anual, ni asistió más que un punado de “forofos” tangerinos. “Es que no han querido aplazar el partido para después del clásico”, se quejaba un mordido del Tánger.