“Majzén”, su significado y su sentido Abderramán Mohamed

0

 

Con mucha frecuencia, demasiada diría yo, escuchamos en las calles de Marruecos responsabilizar de todos los males al “majzén”, vocablo árabe que, según los conocedores de tan rica lengua nacida al albor del Islam, proviene del verbo” hazana”, que entre otros significado sería proteger . En Francia o España, majzén se relaciona con sistema o clase dominante. Dicho vocablo ha enriquecido lenguas como el español con la palabra almacén que desde “hizana” o “al hizana” se convierte en alacena, al italiano que adopta “mahazin” para transformarlo en magazzino, al francés con magasin o al inglés con magazine. Sin duda alguna, la lengua árabe es una lengua civilizacional, lo que no debe ser pretexto para el panarabismo excluyente que menosprecia a lenguas y culturas. La cultura es un rio al que llegan aguas de distintos afluentes que lo enriquecen y vivifican, como se vivifica y enriquece la cultura marroquí con el aporte de las distintas lenguas, sensibilidades religiosas y etnias que conforman la realidad social marroquí, es precisamente, como diría Amin Maaluf, esa aportación de distintas culturas es lo que hace de Marruecos único y a la vez próximo con otras culturas. ¿Pero que es el “majzén”? ¿Quiénes son?, a simple vista parece que se trate de un ente diferente, como llegado de fuera para dominar y someter, un ente inmune y con impunidad para actuar, ¿no es acaso ésta percepción signo de desapego y comodidad para achacar a otros las frustraciones propias?. Todos y sin excepción son responsables de los actos y hechos de los sistemas que los gobiernan, cada uno en la medida de sus posibilidades, unos por acción y otros por omisión, pero responsables al fin y al cabo, si existe corrupción es porque existen corruptores y si un sistema falla es porque la misma sociedad falla. Los marroquíes suponen el principal recurso de Marruecos, el marroquí es emprendedor, pragmático y con espíritu de sacrificio, lo que hace que Marruecos tenga potencial y condiciones para posicionarse al lado de sociedades avanzadas, para lo que es imprescindible invertir en un mejor sistema educativo, en políticas de empleo y reducir la brecha de entre los que más y menos tienen, tres medidas básicas que fortalecerían la sociedad civil, que en la actualidad es débil y poco operante en la mayoría de casos. Nunca se debe olvidar que es la sociedad civil el principal motor de cambio y desarrollo, un pueblo con sociedad civil evidencia la existencia de clase media, única clase capaz de llevar a cabo cambios nacidos desde abajo, desde el propio pueblo, porque ni la comodidad de la clase alta ni la impotencia de la clase baja consiguen cambios para los pueblos, porque los primeros se deben a la cobardía del dinero y en el caso de los segundos sus reivindicaciones y revoluciones acaban, en la puerta de la panadería. Personalmente no tengo apego a partidos de inspiración religiosa, pero tampoco les tengo fobia, los partidos de inspiración religiosa no es exclusiva de los musulmanes ni del islam, en Europa y América tenemos el ejemplo de una importante implantación demócrata cristiana que se enmarca en el centro derecha, por lo que no nos debe asustar la implantación del humanismo musulmán en forma de partido político, tampoco se debe demonizar o anatemizar a aquellas formaciones que defiendan la laicidad. No son las ideas las que nos deben preocupar, más bien la carencia de las mismas, una sociedad madura suele ser culta y formada, pero sobre todo emancipada, porque sin emancipación no hay libertad por muy demócrata que sea una sociedad. Hay que asumir responsabilidades, eliminar complejos y partir de la base de que nada de lo que ocurre en un país es ajeno al pueblo, como ajeno no es el majzen para el pueblo, bueno o malo nace del mismo pueblo, y si el pueblo es justo, es culto y maduro el majzén será el reflejo del pueblo, porque el pueblo es el espejo en el que se mira el majzén. Marruecos, como casi todos los países del mundo, precisa de su regeneración política, desterrar los males que suponen el enchufismo y la profesionalización de la política que son la puerta por las que se cuela la corrupción, Marruecos tiene potencial y ante si tiene el reto de elegir, o seguir siendo mero satélite de grandes potencias, o bien ocupar el papel de liderazgo en África y puerta de éste continente al continente americano.