Maniobras “militares” polisaristas Déficit de imaginación Khalil R’Guibi

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campamentos de Tindouf o la gran estafa del régimen argelino

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… excluyente, selectiva y casi exclusivamente con una Ínfima parte de los saharauis.

Nunca antes, en toda la corta pero tumultuosa existencia de las milicias del Polisario unas maniobras “militares” han trascurrido en tan abismal indiferencia hasta de las propias poblaciones de los campamentos.
Más y peor aún: la mayoría de esta población se pregunta a qué ha servido tanta dilapidación y tanta locura. ¿Hemos asustado a alguien? ¡Ni hablar! Marruecos lo suficientemente ocupado en los preparativos de la visita real española y en los últimos retoques al forto económico hispano-marroquí que el monarca española Felipe VI va a a presidir, como para prestar la menor atención a las chorradas de Argelia y de su Polisario.
Unos piensan y obran por el bienestar y el progreso de sus pueblos los y otros se pasan la vida enarbolando sus armas y su odio. La diferencia. El abismo. La línea entre el bien y el mal, entre la clarividencia y la locura y entre la libertad y la servidumbre.
Cada  vez que Dios Hace la población de estos campamentos se dan más cuenta del crimen de Argelia, que por aspirar a realizar sus miras expansionistas nos utiliza como carne del canon.
A toda esta convulsión irremediablemente impactante sobre esta población de campamentos, se suma la “iniciativa de cambio” de Barikalah que invade los espíritus y las mentes.
La gente se ha cansado de Ghali y sus 40 cantamañanas.