Pacto para la integración Desde Madrid

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Aún recuerdo, no sin enfado, cuando los dos grandes partidos de España se tiraban los trastos uno encima del otro, cuando ocurría un atentado terrorista en el país insular.

Mientras los terroristas se jactaban de sus asesinatos y las víctimas lloraban a sus muertos, PP y PSOE  se enfrascaban en denunciar las malas políticas del uno y del otro. Parecían exculpar a la banda de tal vil acto. Historia bochornosa y lamentable de una España confundida .Así pasaron los años y las víctimas estaban  silenciadas por no decir culpadas. Se lloraba al difunto doblemente. Una por su ausencia y otra por insolidaridad de la sociedad. Las miradas agudas de los vecinos, incluso negarles el saludo eran actitudes demasiados evidentes. Mientras  en las tabernas se invitaba a cerveza, la almohada era fiel consuelo .Con el paso del tiempo y con gente sensata en el gobierno y en la oposición se puso rostro al drama apoyando a las víctimas compartiendo con ellos el dolor. Hoy en día, nadie pone en tela de juicio que las víctimas del terrorismo merecían y merecen un reconocimiento al sufrimiento padecido. La sociedad española en este sentido ha madurado bastante.

Cualquier sociedad que se venere  llama a la tolerancia y al respeto. No hay cabida alguna  a la diferencia de piel, de cultura o de religión. La única diferencia que existe es la que nosotros acallamos y no denunciamos. Es injusto que la Concejala Fátima Taleb Moussaqui esté padeciendo las humillaciones, los insultos y las agresiones como si fuera ella la transgresora. El señor Albiol del PP la tildó hoy por la mañana  en su cuenta de twitter de incompetente. Se descalifica a sí mismo sin duda alguna .Echo de menos su condena sin paliativos a cualquier temeridad en este sentido. Desgraciadamente no se puede pedir de donde no hay.  Con el silencio de los partidos políticos españoles se vuelve a cometer los mismos  errores del pasado reciente. Algunos dirán que no hay punto de comparación. Peor aún. Cuando hay un asesinato, el difunto descansa en la tumba, y cuando hay un desprecio racista, al vivo se le atormenta  todas las mañanas. Ni psicología, ni personalidad pueden prepararle a afrontar a tanto menosprecio. No entro a debatir el sufrimiento de los niños en los colegios cuando escuchan tal o cual comentario de sus papás. A buen seguro merecerán capítulo aparte.

Nadie quiere ver las olas islamófobas y racistas que viene azotando los países del Norte de Europa. No se puede utilizar por un puñado de votos a los inmigrantes que vivimos en España, metiendo miedo y creando división en la sociedad española. Un pacto para la integración es primordial hoy en día, antes que sea demasiado tarde.