Periodismo de pandereta: Anti-marroquíes sin causa

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A lo que puede conducir la crisis: al servicio del mejor (primer) impostor

 Una copia siempre queda una copia y nunca llega a ser original, pero algunas copias salen defectuosas de una manera muy desfiguradas, así son todas las copias de cualquier especie, clase, categoría, género, marca o tipo.

Calumniar a Marruecos o difamar a su propia madre le da igual… unas perras de màs
Pero, las copias de seres humanos son las que más reúnen todos los aspectos de falsedad y defectos, este es el caso de un individuo que pertenece a lo que hemos evocado en varias ocasiones cuando hablamos de cierta prensa o ciertos periodistas de la otra orilla y sus atrocidades.  Este individuo, cuyo nombre no nos honra citar, pretende ser una copia de las ya que estàn en el cestero.
 Son dos figuras o dos caras de la misma moneda, pero sin ningún valor ni peso, porque cuando un periodista pretende ser (héroe) a costa de atacar, sin razones, ni fundamentos y sin sólidos argumentos,  otro país y otro pueblo al que visita frecuentemente pero con otra cara y otros modales, además de que sean vecinos, aquí el asunto se convierte en una mortal patología.
 Ayer era otro morofobo, hoy el que pretende ser su copia o su heredero, con la diferencia de que el primero por lo menos usaba términos camuflados cuando escribe sobre Marruecos, mientras el otro usa palabras directas y fuertes que le identifican como un auténtico enemigo no de Marruecos y de los marroquíes sino de la objetividad, de los principios éticos de la profesión a la que pretende pertenecer y a la deontología de esta noble profesión que es el periodismo.
 Cuando un español, concretamente si es periodista, utiliza ciertos términos y palabras para hablar o escribir sobre Marruecos, el asunto toma otras dimensiones que afirman que Marruecos y los marroquíes constituyen una espina muy clavada en su garganta, con lo cual olvida su raíz, sus problemas y de su país y su pueblo para convertirse en un simple y vulgar ser al servicio de intereses ocultos y dudosos: Palabras y términos como (Marruecos vulnera los derechos humanos en el Sahara), (Marruecos una fuerza de ocupación), (los colonos marroquíes en el Sáhara) u otras expresiones que afirman la dependencia de la persona a otra galaxia, o en los mejores casos como la voz de su amo, en este caso al amo es Argelia y su otra marioneta.
  “Nuestro” personajillo  goza del privilegio de visitar Tánger uotras partes de Marruecos libremente, sin ningún problema y antes disfrutó de vivir en esta gran ciudad durante más de dos años, probablemente los mejores de su vida, considerando que en aquellos años su país estaba viviendo sus peores años a causa de la crisis que le azotaba y que obligó a muchos españoles a emigrar al norte de Marruecos donde encontraron cobijo, calurosa acogida, trabajo, la seguridad y el buen recibimiento de sus buenos y educados vecinos, algunos siguen aquí.
 Este individuo, desde que concluyó su contrato en Tánger, en un proyecto periodístico, que nunca menciona su nombre y que hay mucho que decir sobre el cual y su relación con el Sindicato Nacional de la Prensa Marroquí SNPM, escribió y publicó muchos artículos sobre Marruecos, su sistema político, sus instituciones y su Sahara, todos, sin excepción  de mala fe e intención, repletos de injurias, mentiras y falta de respeto a este país, su pueblo, y por supuesto a su integridad territorial, alegando a sus adversarios, el último el pasado día de lunes 7 de agosto, tachando a las provincias sureñas marroquíes como  ocupadas   e invadidas por Marruecos y los ciudadanos marroquíes en la zona como colonos.
  Curiosamente, este último artículo no tuvo ningún motivo, solo para vomitar su suciedad interna y prestar unos servicios a partes determinadas, porque según unas palabras utilizadas en este artículo, parece que las recibió concretamente para fines propagandísticos en forma de órdenes.  Además, lleno de contradicciones y algunas informaciones fabricadas. Hasta la señora Ana Palacios no pudo escapar de sus malditas garras.
  Este periodista a sueldo, ha participado en la mayoría de los Congresos de Periodistas del Estrecho desde el inicial en 1993 hasta el último en 2016, que se organizaban entre Marruecos y España. Es curioso que sus amigos marroquíes, particularmente periodistas y algunos que dicen escritores, le siguen en sus vejatorias tergiversaciones (foro de una protesta en pleno centro de Layun lo que no se puede soñar en los campamentos de Tindouf ni en Argelia ni siquiera en su Algeciras natal) sobre los asuntos vitales de Marruecos.
Nos preguntamos ¿Hasta qué punto puede cambiar un insignificante plumero desde un chiringuito de Jetares en Algeciras, datos geopolíticos que ni la ONU ni la UA han logrado alterar hasta ahora?
  Aún más curioso, nuestro enemigo de turno ha impartido cursos de periodismo en la Universidad Abdelmalek Essaadi de Tetuán y talleres de periodismo en Tánger en colaboración del Sindicato Nacional de la Prensa Marroquí.
Conozcamos pues a nuestro enemigos que, como dice el refrán: Dios Ayúdame contra mis amigos que con mis enemigos me encargo yo.