Pesca y sentencia del TJUE: Seamos consecuentes

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Letrado Saad Sahli del Colegio de abogados de Rabat

 

Entre el océano de literatura y de retorica derrochadas por algunos ministros a raíz de la sentencia del tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la “territorialidad” del acuerdo pesquero, debo decir que me quedo con lo siguiente:

« Para el futuro de las negociaciones, será necesario adaptar las herramientas para que estén en sintonía con el juicio de la Corte ». Lo dijo el titular de Agricultura y Pesca, Aziz Akhannouch, apoyado por una fuente de AAEE/Cooperación que señalaba tímidamente ayer por la tarde que “la sentencia emitida ayer por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea “crea una situación a la que debemos adaptar el acuerdo, explica esta fuente que ve similitudes con el acuerdo agrícola”.
Y aunque el comunicado conjunto Marruecos/UE publicado ayer en Bruselas, que algunos medios desean presentar como una iniciativa de la Unión europea de desmarcarse de la sentencia del TJUE, nadie ni nada desmentirá que nuestro pais negoció, negocia y debe seguir negociando desde una lógica de soberanía”.
El Tribunal Europeo de Justicia, que, siguiendo las recomendaciones de un fiscal general (inglés) que, en principio con el Brexit, debía concluir su misión en el senào de la UE, ha reemplazado a la Comisión Europea en la definición de sus relaciones exteriores, socavando, al mismo tiempo, las prerrogativas del organismo mundial.
 La sentencia del Tribunal Europeo de Justicia, no solo viola la santidad de la soberanía del reino en la plenitud de su territorio, sino que amenaza la seguridad nacional, lo que es y debe ser inconcebible por Marruecos y por los marroquíes, tanto más que salidas y soluciones alternativas no faltan.
De donde la acrobacia verbal y dialéctica no solucionaría nada en esta integridad territorial gravemente profanada por el TJUE que exige una firme respuesta y no, como decía ayer un órgano digital, “dar la otra mejilla después de recibir la bofetada de la UE en la primera”.
O sea: que la mejor negociación o renegociación seria con los armadores marroquíes y con los capitales nacionales para poder reestructurar el sector pesquero con vistas a cesar de firmar acuerdos cojos y atentatorios y proceder a una gestión racional de nuestras riquezas piscícolas, instaurando una verdadera soberania del sector, objeto de mil profanaciones por Europa.