Polisario: ¡Gamberradas! Khalil R’Guibi

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Campamento de "refugiados" o campo de concentracion

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… excluyente, selectiva y casi exclusivamente con una Ínfima parte de los saharauis.

Desde hace semanas, una ola de represión mantiene sin aliento a estos campamentos en los que se buscan a nuevas “adhesiones” a la nueva alternativa de Hay Barikalah. Entre algunos “próximos a los círculos del ‘poder’” se rumorea que éste está en constante contacto con oficiales de la inteligencia militar argelina “agregados” a la embajada de Argelia en Madrid. Tanto monta, monta tanto.
Chiquilladas… como siempre. Tras una intensa psicología del rumor, infructuosamente, sin absolutamente ningún resultado, los piratas en ciernes del Polisario formados y doctrinados en Cuba en la isla de la “Libertad” fueron domados y soltados contra quien fueron hipnotizados para considerarlos como enemigos.
Campana, pues, de difamación total y literalmente vulgar y subdesarrollada y direcciones como la de infomarruecos.ma y su director y su director que reciben decenas de mensajes-trampa de interferencia y de desorientación.
Signos de inevitable agonía. Los últimos metros de una impostura nacida en la obscuridad y se dispone a desaparecer en  obscuridad. El Polisario fue una pesadilla para, sobre todo, nosotros y nuestras familias, durante más de cuatro decenios confinados en este campo de concentración, obligados a descuidar nuestra dignidad y aceptar que nuestros hijos e hijas sean deportadas a Cuba para ordenación y reconversión y otros a España para iniciarse en la evangelización a cambio de un punado de euros, repartidos entre la cúpula del Polisario y sus mentores argelinos.
En estos campamentos de Tindouf se ha perdido el orgullo pero nadie puede prever el mañana y no va a ser Barikala quien lo protagonizara o lo recuperara.