Reflexión para empezar el día Aunque vuela es una cabra   Desde Madrid  TARIK AMHIHEl Muhajjirr

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 Todo aquel que ha leído alguna de mis reflexiones, ha podido notar que todas salvo una, la del Señor Benkirane, aclaman a que haya un buen entendimiento entre España y Marruecos. Con ello pretendo agradecer al país que me ha acogido y al país que me ha visto nacer para que mi pueblo el uno y el otro no vuelvan a tener sufrimiento alguno. Es mi granito de arena para que las generaciones venideras no tengan que sufrir ni padecer un conflicto bilateral. Un estilo con cordura y respeto. Pero llega un momento en que te hartas….

Personalmente no creo en las coincidencias. Demasiadas diría yo están ocurriendo en Marruecos. A pocos días de que Marruecos vuelva al seno de la  Unión Africana  por la puerta grande, un desliz casi nos provoca una ruptura con Mauritania, y echar al trasto todo el trabajo de su Majestad el Rey Mohamed VI. No me corresponde indagar  quién era el ideólogo. Nadie se levanta por la mañana con el afán reconquistador si no hubiera antes supuestamente una planificación. De un problema aparentemente de salud y orden públicos, se ha transformado en disturbios de energúmenos destrozando todo la comarca del Rif, Incluso la aparición de algunos con banderas españolas es señal inequívoca que pretenden implicar a España como estado y gobierno en un tema que de lejos están detrás. En éste caso, habría que buscar de dónde salieron y quién se encargó de repartirlos. Nadie va a comprar una bandera extranjera  en un momento de máximo tensión, ni hay tampoco tiendas que las vendan. Ni soy hijo de un español, ni España tiene nada  que ver con ello. Algunos panfletos y medios digitales españoles sin embargo, no han encontrado otra cosa que la vestimenta de nuestro Rey. Día en uno y día en otro. Gota a gota que desborda. En este sentido, la envidia que corroe es la mejor interpretación. Decadencia y remate final a una prensa que desgraciadamente era un ejemplo a seguir para muchos de nosotros cuando vivíamos en Marruecos. Verla de fuera no es lo mismo que conocerla de dentro. Centrarse  en  la vestimenta del Rey en un paseo por las calles de cualquier país, es demente, retrogrado y enfermo. A este paso,  la prensa sensata y objetiva habría que buscarla en el baúl de los ancestros. Ver un monarca que pasea sin escolta en cualquier ciudad de Marruecos aclamado por su gente, vestido de forma elegante y simple, provoca paradas cardiacas a más de muchos. No de unos simplemente, sino de casi todos. De todas formas no es el hábito sino la personalidad, más clara agua. Le queremos como es y para ello sólo tenéis que echar una ojeada al recibimiento no solamente de los marroquíes del mundo, sino también de los tunecinos, de los turcos, de los  sudaneses, de los holandeses, de los franceses, y a buen seguro incluso de los españoles, si algún día nos honra a visitarnos aquí en España. Tiempo al tiempo. De igual forma estará siempre bien recibido su Majestad el Rey don Felipe de Borbón cuando visite Marruecos. En eso no os quepa duda. La hospitalidad marroquí la entonan muchos países. Y el que no la quiere ver es problema de él.   Ahora nos salen Atresmedia y Bambú Producciones con el rodaje de Tiempos de guerra para prime time de Antena 3. Película ambientada en los acontecimientos de la guerra de Anual de 1921 en el norte de Marruecos. No es baladí que se escojan temas que causan escollo en la sociedad española. Mantener fresca la  memoria de los mayores  y manipular la  juventud creando rencor y rechazo al colectivo marroquí en particular y Marruecos en general es sin duda el objetivo. En este caso, la industria productora es la más peligrosa porque juega sobre los sentimientos del espectador. Es la única que hace reír y llorar. Los acontecimientos van a reflejar la visión de una parte ya que se va a narrar el sufrimiento de unas enfermeras para salvar sólo las vidas de los soldados españoles heridos. Imaginaos el drama, los lloros y los amoríos de unas  enfermeras con unos soldados mutilados. A buen seguro, no habrá cabezas de los cabileños en las flechas españolas. El rodaje no llegará al desembarco del Alhucemas, ni narrara las atrocidades posteriores. Mientras los marroquíes estamos llamando al buen entendimiento, algunos en España buscan a avivar la llama del odio. No han  cambiado ni un ápice en su línea de desinformación. Erre que erre que aunque vuela es una cabra. El embrión de Isabel la católica sique vivo procreando algunos anti marroquíes y desestabilizadores de la relación Hispano-marroquí.

    Dos no se entienden si uno no quiere, ni soy Jesús para prestar mi segunda mejilla, ni mucho menos nuestro señor Muhammad para aguantar carros y carretas. Llamo a la cordura pero a veces tanta cansa. Marruecos ha cambiado y es el momento que los poderes fácticos españoles  hagan lo mismo. No se puede ni se debe seguir anclado en el odio y la desinformación hasta la eternidad. Nosotros los marroquíes no guardamos rencor a nadie. El que desconoce Marruecos que pregunte a sus paisanos ahora que de forma masiva cruzan el estrecho buscando trabajo.

Menos mal que España  y Marruecos están gobernados  con gente sensata, conocedora de los entresijos y los juegos sucios que sólo pretenden frenar el desarrollo de las dos naciones vecinas.