Reflexión para empezar el día Y después del  LIDL: Benkirane Desde Madrid Tarik El Muhajjir

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Con estupor pero con fervor contemplo algunas iniciativas de compatriotas marroquíes reivindicando el Sáhara Occidental Marroquí. Con fervor porque aplaudo el fondo y lo comparto, no en vano soy de aquella generación que hizo el juramento de la marcha. Juramento renovado con cada palmo de nuestro  Sáhara querido, aun lejos pero siempre cerca.

 Con estupor porque se nos aplica el dicho de la aguja en el ojo ajeno y no la viga en el ojo propio. Bien es verdad que hoy es la Cadena Alemana de súper mercados LIDL que ha mutilado el mapa de Marruecos, pero ayer fue la Fundación del Real Madrid, transmediterránea , Google, la cadena de televisión catarí  Al Jazzira, Ayuntamientos en casi toda Europa y muchas otras instituciones privadas o públicas e incluso otros compatriotas en sus páginas personales. Evidentemente éstos últimos por pura ignorancia. Es un tema ya cansino, muestra el fracaso de la diplomacia marroquí de antaño y el amor y el compromiso de los ciudadanos marroquíes por nuestros territorios recuperados. Un tema ya viejo y actual en el  tiempo, lo sentimos nosotros los que estamos fuera más que el resto que está dentro. Dos generaciones perdidas y un sinfín de recursos extirpados. Quiero creer pues, que la mayoría de estos casos es por pura ignorancia, y no por malicia. Lo mismo me puede pasar si hablo de Alemania, de EEUU o de otra cultura lejana. Se  puede perfectamente alegar que se conformaron con  copiar mapas de Google  Maps  o de cualquier otra  editorial, alguna que otra ocasión por pura envidia no lo dudo o buscando notoriedad simplemente. Pero duele mucho más cuando el desprecio viene de gente marroquí que ostenta cargos de relevancia. De antemano quiero dejar una cosa bien clara, el Señor Benkirane gozaba de mi respeto por ser el Presidente de mi país. Como demócrata y marroquí que soy, respeto la decisión de la mayoría que le ha votado. No entro a discutir la forma, no me corresponde debatirla, ni la clase de gente que le han votado pero en el momento de ser elegido, es ya el Jefe del gobierno designado de todos nosotros. Guste  o no guste. Otra cosa sería mi simpatía, ni la han tenido antes, ni mucho menos la van a tener ahora. Dejo claro pues, que ni él como político ni ningún otro en Marruecos la merece. Excepción sin discusión alguna, la actual monarquía, representada en su Majestad Mohamed VI, por tanto no simpatizo con ningún partido político, ni he creído en ellos ayer, ni creo en ellos hoy. Si no fuera por la monarquía, Marruecos lo  hubieran vendido  a trozos.  A ver entonces quién nos va a cobijar. No tenéis más que echar una ojeada al mapa para conocer la respuesta. Éste es el sentir de todos los que estamos fuera. 

 Ahora bien, ver sentado al Señor Benkirane en una reunión bilateral con su homólogo de Mauritania en ausencia de la bandera marroquí es ya el colmo. Error imperdonable del equipo de protocolo, pero Benkirane siendo responsable del mismo tenía que haberse dado cuenta de ello. Nos debe una explicación convincente, no me vale la que supuestamente dicen que Mauritania, como país anfitrión no pone banderas de sus invitados en las reuniones, nos debe una excusa y también nos debe un cese fulminante de los responsables de protocolo marroquí. Responsabilidad política suya que en caso que tuviera decoro se tenía que haberse marchado con ellos, o si no se tenía que haberse quedado en Mauritania, en su tribu natal, siempre y cuando fuera Mauritana. Desgraciadamente sé que el Señor Benkirane no va a parar a leer estas líneas, ni alguien de su gabinete tampoco, a lo mejor ni saben el castellano. Entiendo pues por qué el Señor Obama le felicitó el año nuevo acompañando en la misiva  la firma de su perro, tampoco entienden el inglés. Me viene en la mente ahora, aquél discurso del llorado Hassan II cuando calificó a todo marroquí que no entiende más de dos idiomas de  inculto. En la política los gestos se cuentan. Y un detalle como ese da mucho de qué hablar. No hace falta explicarle al señor Jefe del gobierno designado lo que significa la bandera para cualquier país que se valore, ni hace falta recordarle los miles de soldados marroquíes  lejos de sus casas defendiéndola con sangre y valentía todos los días. De nada sirvió aquel gesto heroico y aplaudido de su Majestad Mohamed VI en Francia cuando detuvo la comitiva exigiendo ser recibido por el Secretario de Naciones Unidas y el Presidente  del país anfitrión en Paris. Diferencia clara entre un hombre de Estado y otro que no lo es. No imponer en una reunión la bandera  del país al que representa es un error de apreciación  y vender el encuentro  como exitoso es una tomadura de pelo, ni siquiera le han acompañado a pie del avión para despedirle. le echarán de menos en Mauritania. A esto nos ha llevado los chistes del Señor Benkirane. Cuando una persona no se respeta, no puede exigir a los demás que lo respeten. Menos mal que siempre nos queda  Mohamed VI, ese sí  es pura satisfacción.