Reflexión para empezar el día Yo también defiendo a los Saharauis   Desde Madrid: Tarik Amhih El Muhhajjir

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Y pasan los años y las mentiras por ser bonitas se convierten en verdades. Derecho histórico y deuda histórica. Dos conceptos que de tanto que se han repetido se anclaron en el subconsciente de cualquier español llano.

La amistad no tiene cabida cuando se habla del Sáhara, ni mucho menos la sangre tira cuando se aborda el mismo tema. Hablar  sobre la  soberanía de Marruecos en aquellos territorios, hace que  la respuesta sea siempre contundente y recalcada, parece un disco rayado sin posibilidad de arreglarse: “Soy español, Marruecos no existía cuando España estaba en la zona. Por tanto tenemos un derecho histórico. Y luego como hemos salido de aquella forma abandonando al pueblo Saharaui, tenemos una deuda histórica con él.” Comentario que se repite independientemente de la edad del interlocutor. Dicho esto se acaban los argumentos y ya no hay escucha posible. O compartes las palabras o la Real Academia de Lengua te busque un adjetivo. Siempre de los casos, del peyorativo. Aún así, tengo que reconocer que  no les culpo. Nunca pondré en duda la españolidad de un español, y mucho menos de una española. Le honra la actitud. Y Tirar años de amistad por la borda es de suma estupidez. Respetar las creencias y las opiniones de los demás, aunque no compartidas, es sensatez y no debilidad. Ya se encargará el tiempo de poner cada cual en el sitio que le corresponda. Padres  a hijos y ahora a nietos se encargaron  de que esta frase esté siempre presente. Muchos años repitiendo lo mismo en presencia de un vacío diplomático, social y cultural de nuestra parte ha sido el causante. Y como el vacío no existe,en España como en otros países, el Polisario ha actuado a sus anchas. Un campo enorme, una inocencia  del español y una malicia bien orquestada. El resto anda solo.   Evidentemente algunos medios de comunicación e industria del cine han ayudado a mantener viva una mecha que solamente ha servido para quemar en el pasado cualquier lazo de amistad verdadera. No pretendo con esto atacar al mensajero que en muchas de las veces es víctima de la corriente. Pero que había intereses que creaban discordia era evidente. Intereses que en honor a la verdad estaban en los dos países. Unos empujaban hacia Argelia y otros un poquito más  arriba de España. Menos mal que ahora, reina el sentido común, y España y Marruecos son dos aliados indisociables. Lástima por los años perdidos. Pero como la dicha es buena y más vale tarde que nunca, nos estamos dando cuenta de la importancia de una relación basada en el respeto y el interés común. Vayamos caminando pues serenamente sin mirar atrás por el bien de nuestros hijos y las generaciones venideras.  

A los confusos hay que explicarles que  defender al Pueblo Saharaui es una actitud humana que personalmente aplaudo. Pongo mi mano con ellos para que esa gente tenga una vida mejor en el seno de su familia. Pero defenderlos  de aquellos que le están impidiendo la vuelta a su país de origen, de aquellos que están vendiendo la miseria de un pueblo para mantener sus privilegios  en muchas ciudades de muchos países, de aquellos que cambiaron las ghaimas por los chalets y los dromedarios por los coches de lujo, de aquellos que se acomodaron con el aire acondicionado y la calefacción, de aquellos que están vendiendo los alimentos de la ayuda humanitaria en las ciudades mauritanas en vez de repartirlas a los necesitados. Defender a aquellas niñas que se convirtieron en máquinas de procrear para que el campamento esté siempre a rebosar de niños. Aquí imploro a las Asociaciones Feministas para alzar la voz en contra de una barbarie semejante.  En definitiva, vender la miseria del pueblo Saharaui era y es  un negocio muy rentable. Mucho dinero de muchos países sin control alguno fue invertido y sigue invirtiendo en los campamentos, habrá costado millones de pesetas en el pasado, y miles de euros en la actualidad  cada ghaima. De lo contrario no se explicaría el chorreo de dinero que se daba alegremente. Dinero sacado del contribuyente vertido en los bolsillos de unos aprovechados, en vez de rentabilizarlo en la educación, sanidad o simplemente en las necesidades diarias del español. Menos mal que muchas Organizaciones no Gubernamentales Españolas se están dando cuenta de ello, y empiezan a retirarse poco a poco . Muchos voluntarios médicos también.  Actitud que les honra, porque seguir en la farsa es formar parte de ella.

No hace falta acordar que Marruecos desde  los años noventa tiene abierta su puerta a cualquiera que pueda llegar a ella. Muchos han podido y desgraciadamente muchos lo intentan diariamente pero no les dejan.

Salvemos al pueblo Saharaui, pero del POLISARIO y sus mentores