Sahara: Brasil, Perú y Chile marcan la tendencia Por Hassan Achahbar

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La Cámara de diputados de Chile aprobó el 3 de enero de 2018 un “Proyecto de Acuerdo” en apoyo a la iniciativa de autonomía amplia propuesta por el Reino de Marruecos como solución realista al conflicto del Sahara.

Hassan Acahbar experto en asuntos América Latina
     En este contexto, es de resaltar que un “Proyecto de Acuerdo” es una iniciativa parlamentaria que no compromete en nada al ejecutivo cuya posición respecto a la cuestión del Sahara está claramente definida y asumida desde hace muchos años
     Por otro lado, el voto del 3 de enero en la Cámara de diputados de Chile se enmarca en una dinámica regional iniciada en Brasil y Perú y debe ampliarse al conjunto de los países de Latinoamérica y el Caribe.
     Afortunadamente, la tendencia se está mejorando luego de una pesada primera década del siglo marcada por la fuerte embestida argelina apoyándose en regímenes populistas, como el chavismo en Venezuela, y corrompiendo a ONGs, parlamentarios, políticos, intelectuales y periodistas.

     Hoy, las cosas son distintas tanto en Chile y como en varios otros países del entorno regional.
     Lo adelantamos el pasado 23 de mayo. El gobierno de Brasil le significó al Polisario que no se va a tolerar en más la usurpación de las funciones de un embajador. La tendencia se verificó luego y con mucha más contundencia y claridad en el Perú.
     Recordemos que el Congreso peruano aprobó, el 3 de mayo de 2017, ocho meses antes que el chileno, una Moción parecida, con motivo de la adopción de la Resolución 2351 del Consejo de Seguridad de la ONU que “impulsa el relanzamiento del proceso político, sobre la base del realismo y del compromiso para alcanzar una solución justa, duradera, negociada y mutuamente aceptada a este diferendo regional”.
     En el terreno, el legislativo peruano demostró el pasado septiembre que, efectivamente, toma las cartas en el asunto al denunciar las actuaciones de un agresivo lobismo financiado con fondos de la estatal petrolera argelina Sonatrach, y las locuras de la impresentable y provocadora representante del separatismo saharaui, Jediyetu “Loca” El Mohtar, finalmente deportada a España.
      No obstante, falta mucho por hacer y no hay lugar para triunfalismos. El voto favorable en el parlamento peruano y ahora en el chileno es muy significativo pero no circunstancial. Es, qué duda cabe, el fruto de un trabajo constante que se viene realizando desde los albores del siglo y el mérito es de todos.
     En el caso de Chile, el Polisario sigue insistiendo en que el gobierno del presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle le había comunicado por escrito su reconocimiento en septiembre del 1999, siendo canciller Juan Gabriel Valdés, nombrado en el cargo tres meses antes, en junio del mismo año.
     Tal supuesto no consta en ningún registro. En todo caso, no llegó a materializarse quizás, porque el presidente democristiano Frei Ruiz-Tagle se percató a tiempo del error de tomar, en las postrimerías de su mandato, una decisión que compromete a su sucesor porque impacta en las relaciones con Marruecos.
     Como sea, la oportuna visita a Santiago del Primer ministro Abderrahmane Youssoufi, con motivo de la investidura del socialista Ricardo Lagos, el 11 de marzo de 2000, sirvió para poner las cosas en su lugar y encauzar las relaciones entre Chile y Marruecos. Fue así fue como se desbarató la supuesta maniobra del lobby argelino, en complicidad con un canciller apenas instalado en el cargo.
     El panorama se despejó aún más a partir de noviembre de 2004, como resultado de la histórica visita del Rey Mohammed VI a Santiago. Para entonces, el gobierno de Chile ya tenía muy claras las ideas y no quedaba ningún margen para una aventura como anteriormente sucedió en otros países de la región fácilmente influenciables.
     No obstante, el lobby argelino apoyándose en activistas prochavistas, volvería a la carga en 2006, una vez iniciado el primer mandato de la también socialista, Michelle Bachelet. El juego se descomprimió en marzo de 2011 durante el primer mandato del presidente Sebastián Piñera, siendo Alfredo Moreno Charme canciller de Chile y Abdelkader Chaoui embajador de Marruecos.
     Esto contestaba el canciller de la presidenta Bachelet, Mariano Fernández Amunátegui en carta a la Cámara de diputado en marzo de 2010:
“Finalmente, cabe tener presente que, en Derecho Internacional, la doctrina en materia de reconocimiento de Estados establece como requisitos para que aquél pueda hacerse valedero, el cumplimiento conjunto de tres requisitos: la existencia de un territorio, población y soberanía. En el caso del Sahara Occidental ellos no se cumplen en este momento, por lo que no es posible realizar declaración sobre el reconocimiento de un Estado inexistente. Chile observa los principios de la doctrina moderna, que sostiene que la existencia del Estado es un hecho (cumplir los tres requisitos) y que la circunstancia de que otros Estados lo reconozcan no implica su existencia misma. De ahí que el acto de reconocimiento no tenga el carácter de constitutivo sino meramente declarativo.
     “Así, el Sahara Occidental no reúne los elementos para constituir un Estado soberano. Tampoco tiene este estatus dentro de Naciones Unidas. En la práctica moderna basta que la ONU (la organización de los Estados por excelencia) admita a uno de éstos como tal para que así se le considere por la comunidad internacional, lo que, como hemos expuesto, no ocurre respecto del territorio aludido”.
     El mismo argumento fue reforzado en otra respuesta del canciller Moreno Charme en marzo de 2011.
     Está claro pues, que la diplomacia marroquí hizo bien su tarea en Chile. El embajador Chaoui trabajó duro para llegar hasta donde llegamos. La suerte le acompañó y él la aprovechó sin vacilar. Por tanto, si bien el voto del 3 de enero de 2018 permite, en cierta forma, reubicar los hechos históricos en su cauce natural, esto no resta importancia, de ninguna manera, al trabajo realizado en años anteriores. El mérito es de todos y así debe ser.
     El 9 de enero, el Senado de Chile también aprobó un “Proyecto de Acuerdo” en los mismos términos que la Cámara baja. Esta vez sin discusión ni rechazos. Una muy buena señal. El texto por medio del cual una veintena de senadores “solicitan a la Presidenta de la República que se sirva apoyar la Resolución N° 1.754, de 30 de abril de 2007, del Consejo de Seguridad de la ONU, mediante la cual el Reino de Marruecos presentó una iniciativa para la negociación de un Estatuto de Autonomía para la Región del Sahara”, fue aprobado “por unanimidad y sin discusión”.
 Reiteramos, hoy, existen condiciones objetivas a nivel continental para seguir avanzando en la defensa de la integridad territorial de Marruecos. Ahora bien, se requiere mayor dedicación, tesón, disciplina, inteligencia y vigilancia, especialmente en el caso preciso de Chile, para acompañar el trabajo de la próxima Legislatura.
 

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