Sahara: después del “Catalanazo”, los españoles dejarán de mirarse el ombligo Por Hassan Achahbar

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Hassan Achahbar es uno de los mejores expertos marroquies en cuestiones latinoamericanas

Por desgraciados, los que han lucrado apoyando y solidarizándose con el separatismo saharaui deberían ir buscando otra chamba. La junta cívico-militar de Argelia se ha gastado ingentes sumas de petrodólares en mantener una sofisticada red de asociaciones y grupos de apoyo al Frente Polisario, especialmente en España y en ciertos países de Latinoamérica, con el único objetivo de jorobar a su vecino Marruecos.

Entre tanto, este vecino, a sus espaldas doce siglos de historia como Estado constituido, siguió su camino sosegado. Supo y pudo aguantar las cargas enemigas, mantener el rumbo, sortear los contratiempos y resistir firme y unido los malos comportamientos vecinales del Este y del Norte.
Hoy, afortunadamente, las cosas se están mejorando y un dato no menor en el nuevo contexto es el hecho de que la tenebrosas Inteligencias española y argelina tienen de qué preocuparse y ocuparse. Estarán en adelante menos ociosas de lo que han estado durante los últimos cuarenta años y por ende, dedicarán menos tiempo y medios a su respectivo entramado de redes de apoyo al separatismo saharaui.
Sobre todo después del “Catalanazo” del 1° de octubre, los españoles dejarán finalmente de mirarse el ombligo. En cuanto a los Generales bonitos de Argelia son demasiados tozudos para aceptar su derrota en todos los campos. Ellos arruinaron a su rico país petrolero sin causar el daño pretendido al vecino.
Piénsenlo bien pequeños parásitos en España, Cuba y Venezuela. Piénsenlo todos los lacayos de poca monta y oportunistas que durante tanto tiempo han estado alborotando, gesticulando, pegando y fastidiando.
Búsquense por ahí otra chambita porque la farsa argelina ha finalizado y con ello las orgias de petrodólares. El día está aclarando y pronto llegará el momento en que la coral mixta hispano-argelina deje de cantar y actuar. No importa si por ahora, sus chicos siguen recibiendo “su domingo” y las golosinas del día de Halloween.
La autoproclamada república saharaui (Rasd), ficción hispano-argelina, es historia y los soldaditos que lucran como sainetes pronto pasarán a jubilarse o a engrosar las filas de desempleados. No todos, es cierto. Los más picudos, y los hay, sí, irían adaptándose a los cambios de época y buscarían alternativas en los nuevos mapas separatistas que empiezan a dibujarse tanto en España como en Argelia, o se acomodarían al estilo oportunista cubano, en busca de otras causas rentables en los latifundios de América Latina y África.