Sahara: En Chile, la diplomacia marroquí ya hizo su tarea Por Hassan Achahbar

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En la Cámara de diputados de Chile, se conoce como “Proyecto de Acuerdo” una iniciativa parlamentaria que una vez aprobada tiene un sentido declarativo e implicancias en términos de consciencia, pero ninguna en términos operativos. Esto me explicaba el diputado Patricio Hales Dib, miembro del Grupo parlamentario de amistad Chile-Marruecos, a pocas semanas de las elecciones generales de 2009.

Hassan Acahbar experto en asuntos América Latina
     Un Proyecto de Acuerdo no es vinculante para el ejecutivo. La propia Cámara de diputados lo define como “la proposición que 1 y hasta 10 Diputados o Diputadas presentan por escrito a la Sala, con el objeto de ejercer las facultades que le confiere” la Constitución nacional, “en orden a adoptar acuerdos o sugerir observaciones sobre los actos del Gobierno”.
     “En términos operativos no tiene implicancias porque en derecho, conforme a la Constitución, un Proyecto de Acuerdo no es más que la toma de un acuerdo por parte de los diputados por una decisión de mayoría en que deciden acordar algo que sirve como una expresión de reflexión y tiene un sentido declarativo que puede instar a alguien a tomar consciencia, pero yo le pongo la firma, que esto no va a significar una modificación de la política gubernamental ni en las relaciones exteriores de Chile, ni en la política de la cancillería chilena”, me decía el cuatro veces diputado del Partido Por la Democracia (PPD, socialista), entre 1998 y 2014.
     Traigo a colación esta definición a raíz de la aprobación, el pasado 3 de enero, por la Cámara de diputados de Chile del “Proyecto de Acuerdo” por el cual se solicita a la presidenta Michelle Bachelet “disponer el apoyo” de su gobierno a la propuesta marroquí de autonomía amplía para solucionar el conflicto del Sahara.
      La iniciativa, presentada por el diputado Roberto León (Democracia Cristiana), fue aprobada con 65 votos a favor, 11 en contra y 22 abstenciones. El diputado León afirmó en declaración a un medio local, que la Cámara llegó al convencimiento que el camino para avanzar en el sentido de una solución para el conflicto del Sahara es el diálogo sobre la base de la propuesta marroquí de 2007, una iniciativa que el mismo Consejo de Seguridad de la ONU consideró “seria y responsable”.
     Sin duda, habría sido de mayor peso político si el voto se hubiera producido al inicio de la Legislatura o del mandato presidencial. Pero eso no le quita importancia y significado. El diputado León sí entiende del tema y sí conoce el fondo del problema por haber viajado del lado argelino, a los campamentos del separatista Frente Polisario, y del lado marroquí, en el propio Sahara.
     Más allá de si era oportuno votar el Proyecto de Acuerdo a escasos tres meses de finalizar una Legislatura y una administración y de iniciarse otras el próximo 10 de marzo, es de resaltar que la diplomacia marroquí hizo su tarea en Chile, país que estuvo en la mira de Argelia por dos décadas.
     De hecho, la posición del ejecutivo chileno con respecto al conflicto del Sahara está zanjada y ha sido aclarada en carta oficial enviada a la Cámara de diputados en marzo de 2011, justo un año después de llegar al Palacio de La Moneda el presidente Sebastián Piñera, reelecto el pasado noviembre para un segundo mandato (2018-2022).
     Ya lo decía Hales Dib en 2009: “Yo creo que los embajadores de Marruecos en Chile son de primer nivel. Los cuatro últimos son excelentes. El antepenúltimo, Youssef (Lamrani) es un tipo impactante, metido en la Cámara, ágil. (Abdelhadi) Boucetta, un hombre de muy buenas relaciones y Abdel (Kader Chaoui) es un hombre políticamente muy bien preparado”.
     Además, Chile viene ratificando su misma posición desde el 2000, año en que asumió la presidencia de la República el radical-socialista Ricardo Lagos. Se mantuvo así durante los dos mandatos de la presidenta socialista Michelle Bachelet (2006-2010 y 2014-2018) y del liberal Piñera (2010-2014).
      No se entiende pues, la encolerizada reacción de los lobistas argelinos que, una vez más, se rasgan las vestiduras por una iniciativa parlamentaria que no hace más que confirmar una posición ya tomada y firmemente asumida por gobiernos de centroderecha y centroizquierda.
     Entre los molestos no podía faltar Sergio Aguiló, un conocido lobista y une entre muy pocos chilenos que andan descalificando y tocando el bombo en la plaza pública con el tema del Polisario. El “indignado” diputado acusó que hay parlamentarios chilenos que “venden” sus votos a cambio de viajes con gastos pagados
     Muy curioso porque Sergio Aguiló jamás se expresó de tal forma y en tales términos cuando era él quien andaba eufórico, entre 2005 y 2011, azuzando las voluntades, armando listas sábana y cabildeando en favor de Argelia y del separatismo saharaui.
     El veterano diputado está de salidas ya que este año cederá el escaño que retuvo durante siete mandatos consecutivos desde la restauración de la democracia chilena en 1990. Pero todavía le sobran fuerzas para amagar que denuncia la “forma conspirativa” en la que supuestamente se gestó el Proyecto Acuerdo y declararse en “shock” por cómo se llegó a la votación del 3 de enero. Según él, existió un “complot” de la derecha con algunos parlamentarios de centroizquierda. Él sabe cómo se hace y de qué habla porque así lo ha practicado.
     También lo comentaba Hales Dib: “Como me gustaría a mí que entendieran que en realidad desde la izquierda, nosotros, en los sesenta, setenta, apoyábamos este conflicto con una consigna del internacionalismo proletario como tanta de la materia de la agenda que asumimos de manera ciega porque en la izquierda chilena abríamos el paraguas cuando lluvia en Moscú. Y el tema saharaui era uno de esos puntos de la agenda establecida. Y se derrumbó el muro socialista y el mundo entero casi comprende que ese era un conflicto que si alguna vez tuvo elementos reales, plantearlos hoy día resulta completamente artificial”.
     “Porque cuando yo converso con parlamentarios amigos míos en la izquierda chilena constato que hay una mirada emotiva a lo que representó el Frente Polisario en nuestra juventud como una de las ordenes de Moscú en tiempos del (movimiento) revolucionario en América latina, y entiendo que hay como un vínculo emotivo a imaginar o a olvidarse de las tensiones que tiene Marruecos cuando se habla del conflicto saharaui”.
     En otra oportunidad, ofreceremos a nuestros lectores, cruda y sin editar, las muy interesantes reflexiones de Patricio Hales Dib.