Sahara: la petrolera argelina Sonatrach sustituirá a su Consultor en Perú Por Hassan Achahbar 

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Fracasó estrepitosamente el Consultor de la estatal petrolera argelina Sonatrach en el Perú, Gary Ayala Ochoa. Recién instalado presidente de la “Asociación por la vida y la paz” (Asvipaz), una agrupación de apoyo al separatismo saharaui, Ayala naufragó en la arremetida contra Marruecos y deberá entregar las cuentas.

Hassan Achahbar
El Hassan Achahbar
Periodista, especialista en asuntos latinoamericanos
La última jugada de su nueva Asociación, manejada desde las oficinas de la petrolera argelina, ha sido un infructuoso intento por resolver, sobre la marche, el problema creado por su ineptitud al tensar demasiado la cuerda pretendiendo torcer el brazo al gobierno del presidente Pedro Pablo Kuczynski y obligarle a establecer relaciones con la fantasmagórica república saharaui.
El lunes 11 de septiembre Asvipaz forzó el grupo de congresistas amigos a introducir una iniciativa para la creación de la Liga de amistad parlamentaria Perú-Rasd. El proyecto fue desestimado en la Comisión de relaciones exteriores al no juntar más que un solitario voto a favor. El separatismo saharaui sufrió y sumó una nueva derrota en el Perú, esta vez de la mano de su máximo defensor, Gary Ayala Ochoa.
“No se aprobó el pedido para la conformación de la Liga Parlamentaria de Solidaridad” con la Rasd, según consta en las actas de la reunión. El revés esperado, dadas las estupideces de los embusteros e ignorantes abogados convocados por el empleado de la Sonatrach para defender la separatista Jediyetu el Mokhtar, retenida desde el sábado 9 de septiembre en el Aeropuerto Internacional Jofrge Chavez de Lima. ¿Fue simple coincidencia que esos iletrados, azuzados por Gary Ayala, estuvieran todos presentes en el aeropuerto ese mismo día y a la misma hora de llegada del vuelo de la Reina de Saba.
Asvipaz nació bastarda, fruto de la violación colectiva a la que se sometió el llamado “Consejo peruano de solidaridad con la Rasd” (Coperasd), grupo de apoyo al separatismo haber defendido durante años con uñas y dientes los intereses de la ingrata Argelia en el Perú.
Para marcar las distancias y neutralizar a Sánchez Serra, el elegido de la petrolera Sonatrach paseó a Jediyetu, usurpadora del cargo de “embajadora”, que estuvo en el Perú entre junio y agosto, hasta por los confines amazónicos, presentándola como “diplomática” en actos oficiales y eventos protocolares reservados a autoridades y dignatarios.
No hace falta preguntarse quiénes costearon los viajes de la separatista y de sus acompañantes, el hospedaje en tan alejados lugares, los arreglos florales y demás gastos. Si no han sido los petrodólares de la estatal argelina lo serían los fondos para la ayuda humanitaria destinada a los habitantes de los campamentos saharauis en Tinduf, en Argelia, y desviados por los corruptos dirigentes del separatista Frente Polisario.
La arrogante Jediyetu, que no se sabe si es “embajadora en misión” de Argelia, de España o de las dos, sigue retenida en el aeropuerto limeño adonde arribó procedente de Madrid, en vuelo transatlántico de una aerolínea de bandera española. Llegó en calidad de simple turista, exhibiendo un pasaporte ordinario español que no le otorga ningún privilegio extra y mucho menos una pretendida inmunidad.
Mal aconsejado por un espía chileno y mal asesorado por su grupo de iletrados, el empleado de Sonatrach pidió apoyo a la mafia ecuatoriana que ni corta ni perezosa le asignó a su máximo exponente, el activistaprofesional Pablo de la Vega, coordinador de la ONG Centro de documentación Segundo Montes Mozo (CSMM).
El ecuatoriano, con experiencia en casos de extorsión a los gobiernos de turno en su país, armó rápidamente y sin moverse de Quito, un texto panegírico para el portal de propaganda del Polisario bajo título: “el doble rasero de la diplomacia peruana y la indoblegable dignidad de Jadiyetu El Mohtar”.
Seguirá intentando. No merece la pena desde luego buscar debatir ideas y argumentos con un embustero como puede ser ese personaje maleducado y en su boca quedarán sus sucios ataques a las instituciones de Marruecos. ¿Tanto le pesa al sinvergüenza una decisión del gobierno peruano en defesa de soberanía nacional?
No obstante, destacamos el carácter difamatorio de su texto injerencista en los asuntos del país vecino y las inaceptables referencias a Torre Tagle, calificando a la diplomacia peruana de “desconcertante” y tratándola como “una política internacional dicotómica por no decir esquizofrénica”.
Recordemos que al tal De la Vega le había tocado el Gordo de la lotería en abril de 2005, cuando se estrenó en el apoyo al separatismo saharaui en el Ecuador, aprovechando el caos existencial creado en el país antes, durante y después de la destitución el 20 de ese mismo mes, del presidente constitucional Lucio Gutiérrez, cuyo gobierno había retirado el reconocimiento a la presunta Rasd.
La ONG de Pablo de la Vega presionó, junto con una docena más de agrupaciones parasitarias, hasta obligar al gobierno del sucesor de Lucio Gutiérrez, el interino Alfredo Palacio, a restablecer los lazos con el separatismo saharaui.
Y ese es el nuevo juego que se pretende en el Perú, pensando quizás, que el gobierno del presidente Pedro Pablo Kuczinski es incapaz de ofrecer suficiente resistencia y de enfrentar con entereza un problema de esta naturaleza.  

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