Sahara: los Polisarios huyen con sus familias de Tinduf a España Por Hassan Achahbar

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Hassan Achahbar es uno de los mejores expertos marroquies en cuestiones latinoamericanas

La noticia salto a los medios. El sábado se casa la hija de Omar Mansur, el “ministro” saharaui delegado para América Latina y el Caribe y desde 2015 miembro del secretariado del separatista Frente Polisario.

Lo más patético y conmovedor es que la boda no será en los campamentos de Tinduf, sino en España. “Omar Mansur se encuentra en estos días en Vitoria donde asistirá este sábado 2 de diciembre a la boda de su hija”, se afirma. 
Filtrada agrede, la noticia está acompañada de un significativo aviso: “numerosos responsables saharauis, entre ellos ministros, embajadores, representantes y otros trasladaron sus familias a España para permitirles vivir en condiciones confortables lejos de la Hamada de Tinduf”. Pero no es todo.
La verdad siempre sale a la luz por mucho que duela y se trate de ocultar. El anodino evento social encierra una multitud de imágenes y grandes simbolismos, además de una seria denuncia: los dirigentes Polisario huyen con sus familias de Tinduf sin importarles la suerte de los refugiados saharauis.
La situación es dura e irreversible. Es la ley de sálvese quien pueda. El propio jefe del separatismo, Brahim Ghali, ha perdido toda autoridad sobre sus huestes. “Ghali les hizo un llamamiento para que devuelvan a sus familias a los campamentos. En vano”, dice la gran noticia.
¿Sorpresa?, ninguna. Hace tiempo que el mito independentista, insostenible después de cuatro décadas de falsas promesas, mentiras y engaños, se venía abajo. Lo dramático del caso es que no hay cómo consolar a los sufridos pobladores de los campamentos y a esta altura del partido, uno duda si debe felicitarles por el fin de la farsa, acompañarles en el sentimiento o compadecerles.
En cualquier caso, la noticia marca un antes y un después y los hechos hablan por sí solos. Por un lado, está la opulencia de los dirigentes del separatismo, cuyas familias tienen asegurado un futuro en la “Madre Patria”, y por el otro, la miseria cotidiana de los miles de desgraciados  que “llevan más de 42 años en tierras inhóspitas donde las temperaturas llegan a más de 50° C”.