“Sahara Marroquí más allá del Sahara Occidental” (I) PRIMERA PARTE  Por Hassan Achahbar

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Presentación

A continuación publicamos el Prólogo del colega Hassan Achahbar a la excelente investigación del escritor y periodista paraguayo Luis Agüero Wagner sobre el conflicto artificial del Sahara marroquí.

 Lo damos en cuatro partes: Un valioso aporte del autor, Marruecos y las ingratitudes, El despertar de América Latina y Terrorismo polisarista.

La obra “Sahara Marroquí más allá del Sahara Occidental” Luis Agüero Wagner salió en 2016 editada en Paraguay y Chile.

 


Un valioso aporte de Luis Agüero Wagner

Más que un agradecimiento, quiero expresar en estas líneas una inmensa gratitud al amigo Luis Agüero Wagner, por su contribución en dar a conocer entre los lectores de habla hispana los serpenteos del triste y larguísimo conflicto del Sahara, siempre avivado por intereses hegemónicos ajenos al drama de la población saharaui.

Luis me brinda, en confianza y con la simpatía que nos tenemos, la oportunidad de escribir este prefacio que, si bien pueden servir de modesta presentación de su libro “Sahara Marroquí más allá del Sahara Occidental”, no aporta mucho a su magnífico, denodado y valioso trabajo.

 Naturalmente, acepté con agrado y alegría, primero para refrendar mi fe en su compromiso y honestidad intelectual y mi reconocimiento por su atrevimiento para abordar un escabroso tema que le puede causar demasiados dolores de cabeza, porque muchos de sus lectores en América Latina siguen bajo el fragor mental y emocional de la guerra fría y de las cargas de las campañas propagandísticas de Argelia y aliados en el continente.

Desde hoy, sin lugar a dudas, Luis Agüero Wagner pasa a ser el segundo escritor hispano después del famoso Premio Cervantes, Juan Goytisolo, en tratar, con independencia de criterio y libertad de pensamiento, la cuestión del Sahara desde una perspectiva distinta a la que nos han acostumbrado los “intelectuales bonitos” españoles o como la manejan los dirigentes de las cada vez más alienadas ONG’s en el mundo.

En segundo lugar, accedí a prologar este libro porque estoy más que convencido y comparto plenamente esa forma de ver las cosas desde la distancia, de afuera para dentro, sin pasiones encendidas aunque, es cierto, nunca se es lo suficientemente objetivo, imparcial y desapasionado a la hora de discutir temas relacionados con la historia de uno.

Lo digo así crudamente porque me queda la gran duda si no se trata de una historia paralela o si existe una relación imbricada entre las injusticias coloniales cometidas contra Marruecos casi simultáneamente con las amputaciones territoriales sufridas por Paraguay durante la cruenta guerra de la “Triple Alianza”.

Lo cierto, sin embargo, es que Luis nos presenta, con gran sencillez pero con profesionalismo natural y sin obsesiones ni prejuicios, los enredos de una trama que enfrenta desde hace más de cuatro décadas a dos Estados vecinos, Argelia y Marruecos, y, en medio, el drama vivido por miles de familias saharauis, divididas por la mezquindad de un grupo separatista que se arroga una ilegitima representatividad de los habitantes del territorio.

Desde luego, este no es el camino para llegar a ninguna parte. Y así lo deja bien en claro el autor del “Sahara Marroquí más allá del Sahara Occidental”. El pueblo marroquí en su conjunto, saharauis y no saharauis, es generoso, noble, solidario, apasionado y valiente, habiéndose enfrentando a lo largo de los siglos a poderosos imperios del Este musulmán y de Occidente. Un pueblo por sobre todas las cosas, extremadamente celoso de su libertad y de su autonomía, esa autonomía que impulsa Marruecos y que rechazan los separatistas porque, en el fondo, lo único que interesa a sus jefes, los intocables dirigentes del Polisario, es seguir mendigando la ayuda internacional, y vivir felices a costa del sufrimiento de sus gentes.

No olvidemos, y Luis así lo plasma constantemente, que varias de las dinastías que se han sucedido en Marruecos desde su conformación como Estado-Nación hace trece siglos, surgieron precisamente del Sáhara marroquí. Este pueblo, crisol de razas, culturas y civilizaciones amazigs, arábigo-musulmanas, africanas, mediterráneas y europeas, supo conservar su identidad frente a romanos, vándalos, godos, omeyas, fatimíes y abasíes. Se enfrentó y derrotó a la maquinaria de guerra turca en el siglo XVI para así pasar a la historia como el único pueblo del Este y Occidente musulmán en salvarse de la dominación turca.

La España de Felipe II y la Inglaterra de Elisabeth I le guardaron un merecido respeto, pero no así el Portugal del intrépido Don Sebastián, que acabó perdiendo algo más que la corona, la propia vida, durante la batalla de los “Tres Reyes” de 1578 en el noroeste de Marruecos.

España también tuvo lo suyo en tiempos no lejanos. El verdadero y mayor “desastre” militar de su historia no lo sufrió en 1898 frente a Estados Unidos en Cuba, Puerto Rico o en Filipinas, sino en Marruecos, a manos de un puñado de campesinos rifeños en 1921.

Quizás, fue esa tenacidad la que le costó a Marruecos tantas lágrimas y sudor para rehacer su unidad nacional y para suturar las partes de su viejo mapa geográfico, desgarrado y despedazado por los apetitos coloniales múltiples y por los avatares de la historia propia cuando empezó a perder, ya desde mediados del siglo XIX, protagonismo internacional.

 (*) Periodista especializado en temas iberoamericanos