Sahara: un gafe en Chile y en… (I) Por Hassan Achahbar

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A principios de 2010, la diplomacia argelina lanzó contra cinco países de Sudamérica una plaga de “embajadores en misión” de la “república saharaui”. A Chile le tocó un tal Zrug Laarusi, un sujeto gafe, esquizofrénico y de muy malos modales. Zrug llegó a Santiago pocos meses después de una gran movida ensayada con mucha habilidad por el lobby argelino en la Cámara de los diputados.

La Cámara baja había votado en julio 2009 un “Proyecto de Acuerdo” favorable al separatismo saharaui por la abrumadora mayoría de 69 contra 4. Muchos diputados ignoraban el fondo de la cuestión pero adhirieron solo porque así se lo había pedido uno de los promotores de la iniciativa. Ni se molestaron en averiguar y profundizar en el tema. Muy triste para la Institución.

Un “Proyecto de Acuerdo” es una resolución parlamentaria no vinculante para el ejecutivo. Pero tuvo un fuerte impacto dado el voto a favor. De esta forma, Argelia lo tenía casi todo a pedir de boca. Parecida oportunidad jamás se volverá a repetir. Se presentó el gafe y todo quedó en la nada.

El primer antecedente de esta derrota remonta a septiembre de 1999. En vísperas del relevo presidencial en Chile, el 12 de marzo de 2000, el socialista Juan Gabriel Valdés, en el cargo de canciller desde junio, maniobró para forzar el reconocimiento de la “Rasd”. El atrevimiento sin límites del canciller lo llevó a comunicar a “S.E. Ould Salek” del Frente Polisario la decisión previamente convenida en Nueva York, comprometiendo así al presidente de la República, el democristiano Eduardo Frei Ruiz Tagle.

Sin embargo, el propio jefe de Estado resolvió con cordura el dilema desactivando, el 30 de noviembre de 1999, la bomba lanzada por Juan Valdés. Fuera de Chile, la sinrazón habría triunfado tal como sucedió a finales de 2005, con una jugada similar del canciller uruguayo Reinaldo Gargano.

El nuevo presidente chileno, el socialista Ricardo Lagos recibió al Primer ministro marroquí, Abderrahmane Youssoufi, en visita a Santiago para asistir a la investidura del mandatario. Fue una buena ocasión para el reencuentro entre viejos amigos, ambos vicepresidentes de la Internacional Socialista.

El lobby argelino se tuvo que tragar su orgullo. No volvió a molestar hasta principios de julio de 2005. Siempre escoge el final de un mandato presidencial para mover el tapete. Así sucedió en septiembre de 1999 y así se intentó en julio de 2009, a meses del fin del primer mandato de la también socialista Michelle Bachelet (2006-2010).

Por eso, la firme posición chilena respecto del conflicto del Sahara es emblemática, una referencia para todo el continente. La neutralidad del Palacio de la Moneda, afirmada primero por el democristiano Eduardo Frei y luego reiterada por los socialistas Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, se consolidó a partir de la investidura en marzo de 2010 del liberal Sebastián Piñera.

Entretanto, del lado de Marruecos, llegaba a la capital chilena un nuevo jefe de misión, Abdelkader Chaoui, escritor y militante de derechos humanos. El diplomático se apoyó en un equipo de profesionales preparados para enfrentar con determinación la embestida del lobby argelino.

Para entonces, el gobierno chileno ya tenía formado un criterio definitivo, expresado por el ministro de relaciones exteriores, Alfredo moreno Charme en carta dirigida al Parlamento en marzo de 2011. Basándose en principios del Derecho Internacional, el jefe de la diplomacia alegó que para que un Estado sea reconocido es necesario que su consolidación reúna condiciones como “control efectivo sobre un territorio y su población, gobierno propio e independencia” y como tales condiciones no estando presentes en el caso de la “Rasd”, no procedía un reconocimiento de parte del gobierno de Chile.

De igual modo, el presidente Piñera ha sido muy enfático al expresar su pensamiento al respecto. Chile no reconoce como “estado” a movimientos. Así lo aseguró durante su entrevista el 10 de marzo de 2010 con el presidente de la Cámara de los consejeros de Marruecos, el saharaui Mohamed Cheikh Biadillah.

  (*) Periodista especializado en temas iberoamericanos