Silencio en la “Iniciativa saharaui por el cambio”   Por Hassan Achahbar

0
Hassan Acahbar experto en asuntos América Latina

¿En qué quedó la “Iniciativa saharaui por el cambio” (ISC), lanzada el 15 de noviembre de 2017 con bombo y platillo, incluido un “manifiesto”? Al parecer, los dinosaurios del Polisario han logrado mantener a raya a sus promotores y en ciertos casos hacerles morder el polvo del desierto.

Por lo pronto, y una vez pasado el temporal del sorpresivo anuncio, la disidencia perece como encapsulada y sus líderes neutralizados. El Polisario tardó en reaccionar, pero la represiva maquinaria estalinista, que rige con implacable rigor en los campamentos de Tinduf, Argelia, sigue rodando.
Hasta el momento, la única baja reconocida entre las filas de los rebeldes ha sido el fulminante cese en el cargo de delegado en las islas Baleares, del disidente Oualad Mussa, a quien el Polisario aplicó y notificó el severo castigo el 14 de diciembre.
Hace ahora un mes que la “iniciativa” liderada por Hach Ahmed Barikalla ha desaparecido de la escena, sin dar señales de vida ni dejar huella. No ha habido más noticias desde el anuncio, el 16 de enero, de una presunta adhesión de un nuevo grupo de “ciudadanos, cuadros militares y civiles entre ellos una mujer”.
No importa si en su momento se había dicho que la incorporación de este nuevo grupo, el segundo desde que se dio a conocer ISC en noviembre, constituye una prueba evidente de que las propuestas van abriéndose paso con fuerza entre la opinión pública saharaui.
No es tan evidente, al parecer. El coordinador Hach Ahmed, aupado desde un supuesto frente exterior discrepante de la oligarquía dominante en Tinduf, se ha vuelto a refugiar en el silencio, algo habitual en él desde enero de 2012.
Se esperaba su reaparición para mediado del mes de febrero. Había prometido convocar una asamblea en fecha próxima aunque sin determinar y lo más probable es que se esté trabajando en la elaboración de los estatutos de su “Iniciativa”.
De no ser así, acabará frustrando las esperanzas de miles de personas que desean recobrar su libertad enajenada durante más de cuatro décadas por el Polisario. ¿Se arriesgaría a ser censurado por fraude ideológico y falsa rebelión política? No tiene margen y no querrá jugar al arrepentido porque volver a asociarse con los lobos de Tinduf le hará perder su reputación y capital político.