“Situación en el Rif y en Andalucía” Lección de historia

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Varias generaciones después de estos eventos, los descendientes de estas poblaciones aún sufren las secuelas de estas masacres a pesar de que los presentes en el conclave de Sevilla algunos de ellos descendientes de aquellas victimas, no se han atrevido a recordarlo.

 

El vínculo entre la guerra química en el Rif en la década de 1920 y la aparición de varios casos de cáncer en la actualidad ha sido establecido por varios investigadores, tanto que el propio rey de España, SM Felipe VI se ha interesado por esta “masacre olvidada” o que se intenta hacer olvidar.

Letrado Saad Sahli del Colegio de abogados de Rabat
¿Cómo?
Vertiendo aceite sobre el fuego rifeño. Esto se llama”Situación del Rif y de Andalucía”, que ahora resulta ni son distintos ni distantes y que el “moro traidor” se ha enterrado con las victimas de aquél crimen.
En la sede del parlamento andaluz en Sevilla, que tantas veces ha servido a tentativas de desestabilizar a Marruecos, esta vez en presencia del padre de Nasser Zefzafi y “otros”, nadie estimó interesante ni siquiera idóneo recordar aquella trágica fase de la historia contemporánea del Rif.
Hagámoslo nosotros:
Según varios libros, incluido el de Mimoun Charqi, « armas químicas de destrucción masiva en el Rif », citado recientemente por “H24”, más del 70% de los adultos y el 50% de los niños que sufren cáncer y que fueron seguidos en 2015 en el hospital Oncología Rabat proviene de la misma área del Rif, incluidas las áreas de Nador y Al Huceima.
Varios informes y libros han establecido vínculos causales entre las armas químicas utilizadas por los colonizadores españoles que hoy se “solidarizan” en Sevilla con este mismo Rif mártir y víctima y la aparición de estos cánceres.
La guerra del Rif comenzó en junio de 1921 y terminó a fines de 1926. « Los españoles usaron estas armas después de su derrota en la Batalla de Anoual en julio de 1921. Esta batalla infligió una pérdida de más de 15,000 soldados españoles frente a los heroicos combatientes rífenos, dirigidos por Abdekrim Khattabi que nunca hubiera aceptado ni necesitado conspirar contra su país en Sevilla ni en ninguna otra parte española ni jamás hubiese pedido ayuda a ningún español.
« Fue entonces cuando el rey Alfonso 13 y el general Primo de Rivera deciden recurrir a armas muy avanzadas e inéditas. Optarán por armas químicas », dijo Mustapha Benchérif, autor de « Crímenes internacionales y el derecho de las víctimas a la indemnización, el caso de la guerra del Rif, 1921-1926 », citado asimismo por “H24”.
Los gases de cloro de Francia, luego el Yperite y el fosgeno importados por los españoles se propagaron a través de tanques o, más a menudo, aviones.
Hay testimonios de soldados españoles, muchos de ellos andaluces que participaron en la guerra del Rif y estudios que confirman estos hechos aunque tampoco se ha estimado conveniente invitar a uno de ellos a Sevilla.
En este sentido, el general de la aviación española Hidalgo de Cisneros en su autobiografía « Cambio de rumbo » informa de que él era el primero en dejar caer una bomba de 100 kilogramos de gas mostaza desde Farman Goliath F60 durante el verano 1924, arma química fabricada con la ayuda del alemán Hugo Stoltzenberg.
Estas armas, que estaban prohibidas por las convenciones internacionales (La Haya, 1899 y 1906, el Protocolo de Ginebra de junio de 1925) tenían como objetivo a los civiles, nietos de algunos de ellos estaban en Sevilla en el encuentro “la situación en el Rif y Andalucía”.
Decenas de miles de hombres, mujeres y niños murieron en condiciones atroces, rociados con este gas tóxico. Mientras en 1926, Abdekrim El Khattabi, al frente de los rebeldes del Rif, había ido a Francia para evitar una masacre de civiles.
Varias generaciones después de estos eventos, los descendientes de estas poblaciones aún sufren las secuelas de estas masacres a pesar de que los presentes en el conclave de Sevilla no se han atrevido a recordarlo.