Tocando las puertas de América Latina Sahara: El Polisario cavó su tumba en América Latina  Por Hassan Achahbar (*)

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El Frente Polisario cavó su propia tumba en América Latina. El punto de inflexión en la aventura de Argelia y de su abanderado separatismo saharaui ha sido el rotundo fracaso de las llamadas “embajadas en misión”. También intervinieron las internas entre los clanes separatistas.

En enero de 2012, el ahora finado “presidente” Mohamed Abdelaziz nombró en el cargo de “ministro delegado para América Latina” a embrutecido Mohamed Yeslem Beissat, en lugar del desplazado Hach Ahmed Baricalla. Este último fue promovido a rango de “ministro de cooperación”, un puesto que no deseaba y del que demitirá siete meses después, el 26 de julio.

No se dieron explicaciones respecto del porqué de la defenestración de Hach Ahmed pero se rumorea que fue por su posición crítica hacia la falta de rigor diplomática y de apoyos a su departamento, permitiendo de esta manera que Marruecos tome la delantera en diferentes frentes en Latinoamérica.

En febrero de este mismo año, el sustituto Yeslem Beissat, emprendió su primera gira latinoamericana, tal cual acostumbraba hacer Hach Ahmed, privilegiando a su vez a las capitales cubana y venezolana, los centros de acopio de datos y de operaciones para el separatismo saharaui en la región.

Regresará en dos oportunidades. En julio, encabezó la delegación al Foro Social Mundial (FSM) y en septiembre repitió la gira de febrero. Esta vez, sin embargo, con la clara intención de patear el tablero para presionar a los generales argelinos que es su forma de hacer política. Manifestó su desconformidad con más brutalidad luego de sentirse ninguneado por las embajadas argelinas en Argentina y en Perú.

En los hechos, los generales argelinos desconfían de él. Les molesta que esté en contacto con las embajadas extranjeras en Argel. Por eso acabó catapultado en Washington como representante durante dos años. Un mar de sutilizas lo separa de Hach Ahmed con mejores herramientas para el oficio.

Con ocasión del XIV congreso del Polisario, Yeslem Baissat se vio agrandado al hacerse con una de las codiciadas butacas en el secretariado general, verdadero centro de poder. Una semana después, a principios de enero de 2016, asumió la no menos codiciada gubernatura de la primera “Wilaya” en los campamentos.

Digamos que se trata de un simple juego para el reparto de influencias entre los clanes en Tinduf.

En cuanto a Hach Ahmed, que es el hermano del eterno en representante en la ONU, fue reintegrado en sus funciones de “ministro para América Latina”, el 22 de septiembre de 2012, tras un breve paréntesis de reflexión. Sin embargo, sintió el peso de la desaparición de su padre, Ahmed Baricalla, a mediados de 2014. En vísperas del conclave de diciembre 2015, se volvió a apartar declarándose en disidencia. Entre tanto, el futuro “ministro para América Latina”, Omar Mansur, fue llevado al secretariado del Polisario.

Entrevistado recientemente por un portal español, Hach Ahmed señaló que dio un paso al costado en el Polisario “a finales de 2015 por desavenencias con la gestión de sus dirigentes”. “He tomado un periodo de reflexión, en espera de tiempos mejores”, le dice al mismo medio.

Por motivos estrictamente personales que no viene al caso exponer, Hach Ahmed suele refugiarse largo tiempo en Venezuela. No se le conocen vicios fuera de lo común y quienes lo han tratada de cerca lo describen como austero aunque ignoran si es por codicia. El hecho es que durante sus dos giras anuales por Latinoamérica gasta lo justo, todo lo contrario del despilfarrador Yeslem Beissat y del generoso “canciller de la república”, Salem Ould Salek, durante sus escapadas caribeños.

Amparado en su condición de intocable, Omar Mansur, el heredero del “ministerio delegado para Latinoamérica”, ha optado por la ley del esfuerzo mínimo, aunque no del todo. Los asuntos de su “ministerio” los trata por correspondencia o delegando la representación al “encargado de negocios” en México. Ni tan estúpido para dejar las cosas en manos de los inútiles “embajadores” colocados en Uruguay, Ecuador, Panamá, Venezuela y Nicaragua.

En ocasión de la XVII Cumbre del Movimiento de los No Alineados, celebrado en Venezuela el pasado septiembre, fue el invitado del gobierno chavista y consiguió vender una entrevista al canal público Venezolana de Televisión (VTV) con el veterano “corresponsal de guerra”, Walter Martínez.

El programa “Dossier”, de una hora de duración, fue retransmitido para el mundo entero por la también chavista cadena “Telesur”. Con solo esta gesta, Omar Mansur entró a la historia junto con grandes personajes de nuestros tiempos. El uruguayo-venezolano Walter Martínez no entrevista a cualquiera. Por su programa pasaron la Madre Teresa de Calcuta, el dictador libio Muammar Kadafi y Abu Nidal, el líder de la desaparecida Organización Abu Nidal.

“Dossier” empezó con un saludo de parte del entrevistador al “pueblo Polisario”. No importa si Walter Martínez no sabe ubicar en el viejo mapa del estudio al “territorio de la república saharaui”, a pesar de haber estado allí dos veces. Un “corresponsal de guerra” entiende que los “mapas no recogen” ese territorio y se ofrece a situarlo en el norte de Mauritania, mientras el representante de ese “Pueblo Polisario” escuchaba la presentación sin interrumpir ni rectificar. Menos mal que los mauritanos no ven ni VTV ni Telesur.

Simplemente, Omar Mansur le llevó la corriente Walter Martínez para que éste se sienta realizado en sus viejos recuerdos de “corresponsal de guerra”. Se limitó a rumiar el añejó discurso común al geriátrico llamado Polisario y seguramente la pasó bien pegándole duro al “enemigo” y comentando y analizando las noticias del mundo en « pleno desarrollo ». 

 (*) Periodista especializado en temas iberoamericanos