Traición uruguaya: Ayer Marruecos, hoy Venezuela y Cuba Por Hassan Achahbar (*)

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El Hassan Achaabar, experto en asuntos latinoamericanos

El exministro uruguayo de relaciones exteriores, Luis Almagro, se ha convertido en el enemigo del campo chavista desde que asumió las funciones de Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), a mediados de 2015.

   El uruguayo pudo engañar a su jefe, el expresidente José “Pepe” Mujica, pero a nadie más. Como canciller, sus críticos le han reprochado su incompetencia y traición y sus nexos con los regímenes autoritarios de Irán, de Argelia y de la Venezuela chavista después de otras confabulaciones con la izquierda antes de su instalación a la cabeza de la OEA.
   El 22 de julio de 2016, Notilamar alertó que algo tendría que aclarar el diplomático charrúa respecto de sus nexos y sucesivos encuentros con el lobista hispano-uruguayo Emiliano Gómez, a pocas semanas de su elección al frente de la OEA el 26 de mayo de 2014.
   Lo mismo dijimos el 19 de noviembre al denunciar la alevosía con la que el gobierno uruguayo sigue arremetiendo contra Marruecos en Naciones Unidas. “Motivos hay y de sobra para dudar de la honestidad del diplomático uruguayo” y para que la Junta de Transparencia y Ética Pública (Jutep) del Uruguay y la propia OEA abran una seria investigación.
   El pasado 22 de febrero, la publicación “Cubadebate” denunció con toda claridad que Luis Almagro “recibe sumas importantes de dinero de la CIA para desde su cargo agredir a las naciones latinoamericanas y caribeñas donde se escenifican procesos revolucionarios”.
   Es de lamentar, sin embargo, que los “revolucionarios” no reaccionaron de la misma manera cuando el uruguayo negoció con Argelia, por intermedio del lobista Emiliano Gómez, en detrimento de los interese vitales de Marruecos.
   Este 1° de abril, la agencia cubana Prensa Latina (PL) dedica un comentario agridulce a Almagro. Y no es una inocentada. Firma la crónica un excorresponsal de PL en Nueva York, el amigo Víctor Carriba, quien se sorprende ante los dramáticos cambios notados en las posiciones del uruguayo. Hoy en nuevas responsabilidades en La Habana, Víctor Carriba no asimila cómo ni por qué Almagro “mueve cielo y tierra en contra de Venezuela” en “acciones injerencistas” y “lindantes con una convocatoria al derrocamiento del gobierno de Caracas”.
   Pues, no debía extrañarse ante tal viraje. Con una trayectoria como la suya, después de haber dado fe de tantas componendas reportadas desde la sede de la ONU, sabe que al diplomático uruguayo le importa un pelo los principios y que lo único que le interesa es cuidar del huerto.
   La compostura del uruguayo, vista desde otra perspectiva, solo puede tener un nombre y los amigos cubanos bien lo saben. Es la única razón por la cual Almagro “encabeza sin contemplaciones las maniobras respaldadas por Estados Unidos y otros regímenes del área que giraron a la derecha y buscan expulsar de la OEA a Venezuela”.
   Pero antes, el uruguayo encabezó, también “sin contemplaciones las maniobras respaldadas” por Argelia y otros regímenes autoritarios, en contra de la soberanía de Marruecos. Y como dice el dicho: quien traiciona una vez, traicionará siempre, hasta su muerte.
(*)Periodista especializado en temas iberoamericanos.