UA/Polisario ¿El divorcio? Khalil R’Guibi

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En Tindouf pero convergiendo sus tristes miradas hacia su pais: Marruecos

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… excluyente, selectiva y casi exclusivamente con una Ínfima parte de los saharauis.

No pocos en estos campamentos de Tindouf creen que se ha llegado al final del espejismo. La actitud, cada vez más firme y más categórica de cada vez más miembros de la Unión africana presagia una vuelta a la legalidad en el seno de la organización panafricana y el fin de una pesadilla que ha durado más de 42 anos que cierto Edem Kodjo ha hecho padecer al continente africano.
Hasta Argelia, el mentor e inventor del Frankestein polisarista se siente incapaz de evitar que la legalidad siga por más tiempo eclipsada de África. Una organización de países y no de milicias.
En Tindouf se espera jugar la prolongación, con los ojos convergidos hacia Argelia y su “benevolencia”. Tiempo de la razón con  el que se debe optar. La patria está a la vuelta de la esquina, con sus brazos eternamente extendidos para recibir a sus hijos, perdonar sus errores y recomenzar una vida, juntos, unidos, solidarios y hermanados como fue siempre antes de la emergencia del diablo argelino que separó y dividió.
La verdad prevalece siempre y nada puede prevalecer a ella y parece que ha llegado el momento histórico de que prevalezca esta verdad y esta legalidad.
Países y no milicias. Estados y no pulgas colgadas en los hombros de quien busca hegemonismo y destrucción de sus vecinos.
Fin de un episodio  esperanza de que el próximo sea mejor.