Vanguardia (México) Elecciones 2018: arranca la última etapa

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La franja de los indecisos, que podría concentrar a casi una cuarta parte de los electores, será la ‘manzana de la discordia’, pues ahí los candidatos buscarán los votos necesarios

Tras concluir el particularmente ruidoso “período de silencio” del actual proceso electoral, ayer ha dado inicio el formalmente llamado período de campaña, es decir, la etapa que tendrá como punto culminante la jornada electoral del primer domingo de julio.
Para todo efecto práctico, la única diferencia sustancial que habrá a partir de hoy es que partidos y candidatos podrán pronunciar la frase “voten por nosotros”. Lo demás, es decir, sus principales propuestas y argumentos las han expuesto ya –al menos los candidatos a la Presidencia de la República– en forma sobrada.
En el caso de la elección presidencial, los electores tendremos también la posibilidad de ver debatir a quienes buscan relevar a Enrique Peña Nieto, y los tres debates que organizará el Instituto Nacional Electoral serán, casi con toda seguridad, lo único que agregará un toque de interés a un proceso comicial que lleva mucho tiempo monopolizando la conversación colectiva.
Poco pueden agregar ya a la discusión quienes abanderan a los partidos políticos y que acaparan, de acuerdo con las encuestas, la práctica totalidad del apoyo popular, al menos aquel que se manifiesta abiertamente en los estudios de opinión conocidos hasta ahora. En este sentido, resultará interesante ver si, en las primeras semanas de la contienda, la exprimera dama, Margarita Zavala, logra meterse a la pelea desde su posición de independiente.
La franja de los indecisos, que podría concentrar a casi una cuarta parte de los electores será –todo hace indicar– la “manzana de la discordia”, pues unos y otros buscarán en dicho sector los votos necesarios: ya para afianzar la victoria que anticipan los sondeos de opinión o ya para abatir la brecha que les separa de la posibilidad de alzarse con el triunfo.
Como siempre se comenta en estas ocasiones, cabría esperar que la contienda electoral sea definida a partir de las ideas y de su contraste, y que a diferencia de todas las ocasiones anteriores, partidos políticos y candidatos, no nos dejen al final ante la disyuntiva de escoger “al menos peor”, porque “el, o la mejor” simplemente no existen.
Los meses previos que, más allá de las nomenclaturas oficiales, han sido de campaña, no permiten albergar muchas esperanzas al respecto y, con el añadido de la irrupción de las redes sociales en la vida política del país, lo que cabe esperar más bien es un concurso de descalificaciones que impidan concentrarse en lo importante.
No debemos olvidar, desde luego, que además de la Presidencia de la República los coahuilenses elegiremos a siete diputados federales y tres senadores, así como a los integrantes de los 38 ayuntamientos de la entidad, y que tales elecciones también son relevantes, y en el caso de los ayuntamientos –acaso más– que la presidencial.
Por ello, como siempre ocurre también, los ciudadanos debemos disponernos a dar el ejemplo de civismo ausente en nuestra clase política, involucrándonos activamente en las campañas, obteniendo toda la información que nos sea posible y emitiendo, al final, un voto informado.