“Vela en la obscuridad”: Estatuto de Al Qods (Jerusalén) La declaración de guerra de Trump Said Jedidi

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Said Jedidi es periodist(a y escritor. es Embajador de la paz por el Circulo Universal de embajadores de la paa

 Hace unos  instantes, en un incalificable y sin precedentes desafío a la nación arabo-islámica, el presidente americano Donald Trump ha anunciado y firmado el decreto de traslado de la embajada de su país de Tel Aviv a Al Qods Acharif.

Los palestinos, los árabes, los musulmanes, el derecho internacional, el estatuto de la ciudad santa y todos los valores morales y religiosos que deben  regir las relaciones internacionales y la manera de actuar de los estados fueron pisoteados por el presidente Trump quien ha preferido escupir sobre más de 1 500 millones de musulmanes para respaldar y actuar como fiador de la ocupación, la usurpación y de la ilegalidad internacional
Aun es prematuro valorar en su justa dimensión este desafío. No obstante, a primera vista, no sería exagerado afirmar que entre sus primeras nefastas consecuencias figura el cese definitivo y para siempre del papel estadounidense en el proceso de paz en Oriente Medio y un impulso e incentivo a la radicalizaron en la zona y en el mundo.
Trump nos lo ha dicho en voz alta y en mayúscula: es el enemigo numero de los musulmanes, de sus lugares sagrados y de sus legítimas causas. Pero, al mismo tiempo, ha hecho caer las mascaras de sus satélites en la región que, desde ahora en adelante deben asumir la responsabilidad de sus crímenes y de su traición, “vendiendo a Al Qods, a Dios y al polvo de sus mártires”.
Trump ha hecho una verdadera declaración de guerra en la que, antes de comenzar, su país, estados Unidos se perfila como el primer y peor perdedor porque, desde ahora en adelante, ni en Al Qods ni en Palestina ocupada, ni en Irak ni en Siria ni en ningún palmo de la tierra arabo-musulmana los Estados Unidos son los bienvenidos.
Por más alianzas de sus domésticos regionales, Trump y su país no podrán nadar contra la corriente del derecho internacional, la legitimidad y la legalidad.
Trump ha hablado. Ahora les toca a los 1 500 millones de musulmanes hacerlo. Marruecos ya lo hizo a través de su voz más autorizada: de su soberano: el rey Mohamed VI

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