« Vela en la Obscuridad » Las alucinaciones de Ignacio Cembrero Manifestaciones imaginarias

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Said Jedidi es periodista y escritor

En infomarruecos.ma no encontramos fácilmente palabras para descalificar a un colega, pero si para apoyar y con solidar los principios éticos de la profesión del periodismo y su deontología.

Lo señalamos porque, en su, cada vez más escandalosa morofobia, el periodista español Ignacio Cembrero atraviesa una delicada etapa de infundadas y, en principio, inapropiadas alucinaciones.
De este modo, el ex periodista de El País acaba de escribir en El Confidencial que “Las autoridades de Marruecos han, sin embargo, autorizado al Movimiento popular del Rif, el que ha encauzado las protestas en esa región del norte del país, a celebrar una concentración, el lunes 19 de febrero, ante el consulado de España en Nador, la ciudad marroquí colindante con Melilla. La decisión solo puede ser interpretada como un mensaje al Gobierno español, según fuentes diplomáticas españolas y de la sociedad civil marroquí”.
  • Ni durante el día del lunes19 del actual ni en ningún otro día tuvo lugar ninguna manifestación de apoyo o de condena a Cataluña. Que, como antes dicho, solo la gravemente afectada imaginación de Cembrero por el virus anti-marroquí, le hace ver lo que no existe, profanando, de esta manera las reglas, los usos, las costumbres y la deontología de la prensa y tomando rehén a un medio de comunicación respetado como El Confidencial para ajustar sus imaginarios “problemas” con Marruecos.
  • Ninguna solicitud de manifestación ha sido presentada a las autoridades de Nador o a de otras ciudades del Rif o de Marruecos en general para manifestar por o contra catalana.
  • En el Rif y en todo Marruecos, las libertades, entre ellas la de la manifestación están garantizadas por la Constitución del Reino siempre y cuando reúnan los requisitos de una protesta legal y conforme a las leyes del país, aunque Cembrero desea presentar a Marruecos como otras anquilosadas dictaduras en el Magreb con las que mantiene múltiples vínculos que, incluso le acuerdan sus premios de “democracia”.
  • Y por último, Marruecos no necesita enviar a España ningún mensaje del tipo que se imagina el “sabio” de la prensa española, entre otras mil razones, porque las relaciones entre los dos países vecinos atraviesan, pese a las quijotadas de Cembrero y de otros sanchopancistas en el país vecino, un excelente momento marcado justamente por la franqueza, la cooperación, la solidaridad y la ayuda mutua en todos los dominios, además de que, cuando lo afirma Cembrero, se equivoca de país y de coyuntura.
Estamos a todas luces ante el extravío de un periodista que su “alergia” hacia Marruecos ha acabado con los últimos gramos de objetividad que aún le quedaban en El Imparcial después de que perdiera el resto en otros diarios como El País o El Mundo.

 

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