« Vela en la obscuridad » Leer, traducir y no dejar de leer Sara Kassir

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¿Quién dijo que traducir es cosa de inspiración? Y ¿Quién pudo darle alma al texto, fruto final de su traducción, soñando con palabras o escuchando canciones todo el día?  Seguramente nadie, porque traducir es antes que nada, plasmar su conocimiento que atañe un tema dado en el texto meta (o sea el texto traducido), dichos conocimientos se adquieren mediante varias modalidades, que reposan en bases predeterminadas, citamos por ejemplo, lo que todos los teóricos y grandes traductores aconsejan, la lectura.

Sara Kassir Traductora e intérprete
Pero antes de lanzarme en detallar este elemento fundamental y herramienta básica de todo traductor (principiante sea o confirmado), ¿Saben si ha habido en la historia un horno que funcionó sin alimentos (carbón natural, palos…etc.)? Si sus respuesta es un rotundo no, pues porque entienden perfectamente a que me refiero usando la palabra ‘’ alimentos ‘’, porque un horno, al igual que un traductor, debe disponer de todo un sistema calentador (de nuevas informaciones y de ideas) que adviene, sin lugar a dudas, a través de la lectura, solo la lectura y nada más.
Ahora bien, leer para traducir no es algo novedoso pero es aconsejable, sin embargo, traducir sin haber leído, ¿os lo pueden imaginar? , ¡Qué barbaridad!
La principal tarea de un traductor, y creo que es punto lejos de ser desdeñable, es transmitir el mensaje del texto de partida al de llegada (o comúnmente llamado texto meta), ¿Pero de qué forma?
Traducir, todos sabemos, como la palma de nuestras manos, lo duro que es, pero pocos entienden perfectamente lo que significa la frase siguiente: ‘’ Un traductor es un todoterreno, debe saberlo todo (o prácticamente todo) y no decirlo todo ‘’, es decir que nuestras lecturas nos permitirán supuestamente enterarnos de todo y adoptar unos conocimientos enciclopédicos siempre y cuando se nos presente la ocasión, pero no para presumirnos de ‘’ sabelotodo ’’ a lo largo de la fase de la traducción, sino para recurrir a dichos conocimientos cuando más valga la pena, como en las conferencias, en mesas redondas ( cuando nos convertimos en interpretes ) o simplemente en textos en los que nos sentimos más acomplejados y amargados de vida a causa de nuestra necedad.
la lectura podría servir asimismo para darle toque especial al texto que traducimos, dicho de otra manera, para desprendernos de una vez de lo que sobra del texto de partida y que no cuaja en el texto meta ( expresiones propias a una lengua definida y que se nos dificulta encontrar otras equivalentes en la de llegada, orden de frases de una lengua que no es automáticamente el mismo en otras, impacto de un texto en el lector que no sea el mismo para otro lector proveniente otra cultura o conocedor de otra lengua…etc.), de ahí viene pues un refrán italiano muy conocido: « traduttore, tradittore » (traductor, traicionero — traducir, traicionar). Pero ¿Hasta qué punto se nos permite traicionar el texto original? 
Mentiría si dijera que la traición en este caso significa darle otra vida al texto o cambiarle radicalmente de aspecto porque eso no es cierto. Traicionar es lo que intenté explicar precedentemente, es cambiar las expresiones de una cultura por otras de otra cultura, pero manteniendo sobre todo, el sentido deseado por su autor, para que el impacto sea el mismo, cito por ejemplo el caso de la expresión; de tal palo tal astilla (que significa que generalmente, por lo genético el hijo se asemeja a su padre), la misma en francés pero expresada digamos de manera más concreta es: Tel père, tel fils , mientras que en árabe, se recurrió más al león para dar a entender el mismo sentido: هذا الشبل من ذاك الأسد, eso quiere decir literalmente ; este cachorro es de aquel león.
En definitiva, el arte de traducir no lo adquiere cualquiera, porque por más que parezca sencilla y monótona la labor de un traductor, la misma presenta un sinfín de trabas y requiere habilidades tanto valiosas como exigentes, verbigracia la paciencia, el amor a la profesión y sobre todo, estar listo para aprender todos los días nuevas cosas entorno a todos los dominios, y alcanzar esto solo puede ser posible si tomamos todos la decisión de leer, traducir y no dejar de leer.
 ¿Están ya al pie del cañón? 
Por: Sara KASSIR