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20/8/ Revolución del Rey y del Pueblo Cuéntame esta historia… Por Said Jedidi

 

(Actualizado el 20/8/2017)

Hoy es el 20 de agosto. Hoy Marruecos conmemora el aniversario de la Revolución del Rey y del Pueblo. En efecto, del rey del país y del pueblo… todo el pueblo como debía ser, en principio, y no lo es: del sur y del norte, del combate para liberarse del yugo colonial francés en el sur y de la tutela colonial española en el norte, en Sidi Ifni, en Tarfaya y en el Sahara Occidental marroquí.

Homenaje real al papel de la mujer tetuani en la liberacion y la unidad
 Sí. Todo el pueblo marroquí aunque por ninguna parte, ni en los medios de comunicación públicos ni privados (presuntamente independientes) ni siquiera en los partidistas aparece, en sus informativos, programas especiales, crónicas de circunstancia o simplemente artículos recordatorios del acontecimiento, su historia y su envergadura y alcance, rasgo de la lucha de liberación y del papel de los norteños en esta lucha de liberación nacional.
 Como si el norte y su gente no eran más que simples espectadores de esta etapa crucial en nuestra historia contemporánea.
Es incongruente. Más aún: es alucinante: Revolución del Rey y de parte del pueblo…. Incoherente. O bien pecan de ingenuidad o bien tienen una memoria corta… cortísima, casi descafeinada o selectiva. Nos cuentan una historia amputada. Personalmente me niego a creer lo que cuentan. La historia es y debe haber sido otra.
En tan poco espacio no voy a pretender contarles toda la historia de la lucha de la Revolución del Rey y del norte del país por la liberación, la independencia y la unidad, pero si voy a recurrir a una breve parte de un capítulo de mi obra literaria “Grito Primal” que narra lo que podemos considerar, con o sin razón, importante aunque desconocido episodio de esta lucha de liberación de los combatientes de la libertad del norte de Marruecos contra la presencia colonial española, aquí y en este caso sobre el plano diplomático. La importancia del relato histórico consiste justamente en el hecho de que al norte de Marruecos bajo el protectorado español las autoridades republicanas proponían nada más y nada menos que la independencia. Era 1936. Pero marroquíes de pura cepa como eran y fueron siempre lo rechazaron tajante y categóricamente.
No. Los medios de comunicación marroquíes no lo cuentan. Contémoslo nosotros:
 
“Sintió una irresistible atracción por lo que leía y sobre todo por lo que tenía intuición de descubrir si sigue leyendo.
–         Se refiere al “Ustad”[1][1], pensó Hach Ahmed ben Ali
“Les expliqué, sigue contando García Oliver en sus memorias) mi plan que escucharon atentamente y que consistía en que el Comité central de las Milicias, ofreciera armamento y dinero para desatar una sublevación general en Marruecos contra los militares de Franco y por la independencia de este[2][2] país”.
“Posteriormente los marroquíes alegaron que no aceptaban, en estos momentos, la independencia de Marruecos porque incitaría la codicia y e expansionismo de Italia y de Alemania”.
–         ¡Toma ya! Recalco Hach Ahmed ben Ali, por más anarquistas que fuesen a los “moros” solo nos encargaran de cargarse a Franco ¡Como si fuera poco!
Colocó el libro medio abierto sobre la metarba[3][3] y comenzó a “analizar” lo que acababa de leer.
–         Está clarísimo. Su objetivo era usarnos aquí para frenar a Franco y a los suyos. Luego nos agradecerían y nos pedirían reanudar el “curso normal. ¡Que independencia y que porra! Torres hizo bien. A esto se le llama clarividencia.
Marco una breve pausa y con un rostro que reflejaban el sombro, se dirigió lentamente a un rincón de la triste habitación donde estaba un olvidado baúl del que saco un arrugado periódico, comenzando a leer en voz alta como si fuera un recién adherido a Las Falanges: “El 26 de julio, el coronel Beygbeder, representante de los golpistas de Tetuán se puso en contacto con Abdelkhalek Torres, a quien notifico el acuerdo del general Franco para la creación del Partido de la Reforma Nacional a cambio de que el movimiento nacional se comprometiera a quedarse neutro en el conflicto entre los nacionalistas y los republicanos españoles”.
–         Neutros… neutros, repetía entre dientes Hach Ahmed ben Ali. Neutros de qué, si estábamos entre la espada y la pared. ¿Cómo íbamos a quedarnos neutros si nuestro país estaba bajo tutela extranjera y que este extranjero comenzaba a conocer lo que nos hizo padecer durante lustros.
Volvió a cerrar los ojos antes de proclamar solemnemente: “Cualquier entienda esto” y convergiendo su mirada hacia el cielo continuo diciendo: “Te dije que no comprendía nada y que lo mejor para mi es no comprender nada. Pero tú, insististe tanto que, sin calcular sus nefastas consecuencias, me encontré en medio de un océano… océano de la política. Que Dios te Perdone, Marta que han hecho de mi un político. ¡Qué más da!
Hach Ahmed ben Ali comenzaba a comprender aquello que le decía Marta “no todo lo que brilla es oro” o “todos los colonialismo son iguales”. Comenzaba a comprender lo que significaba el profundo sentido de independencia, de la libertad, de la autodeterminación y de sentirse amo de si mismo y de su destino. Comenzaba a comprender lo que Marta llamaba “un colonialismo subdesarrollado” o los “líderes que se merecen estatuas de estiércol”. Comenzó a preguntarse ¿Pero, Dios mío, quién era nacionalista y quién era colaborador? ¿Cuál hubiera sido el mejor destino de este país? ¿Por qué unos nos incitaban a combatir por ellos y otros a ser neutros en su combate?
Hach Ahmed ben Ali recogió su arrugado papel que le había “prestado” un día Marta. Se quedó pensando un instante antes de volver a bucear en los escombros del viejo baúl, sacando una octavilla. Se acero de nuevo a la vela y comenzó a descifrar las, para él excesivamente politizadas líneas:
Eran las memorias de Abdelkhalek Torres, otro regalo de Marta. Estaban fechadas en el 22 de noviembre de 1935: “Durante nuestros contactos, leía en voz entrecortada Hach Ahmed ben Ali lo que escribía Torres, tanto en Barcelona como en Madrid con los altos cargos republicanos no hemos vislumbrado absolutamente ninguna disposición a satisfacer nuestras reivindicaciones por temor a consecuencias en sus relaciones con Francia”.
–         ¡Será posible! Soltó Hach Ahmed ben Ali antes de calmarse y recalcar: “igual tiene razón”.
 El primero de febrero de 1936 fue anunciada la creación de la Coalición de Acción Nacional en el Norte de Marruecos.
 
Desde entonces nadie volvió a preguntarse si tenía o no razón… pero Hach Ahmed Ben Ali volvía a escuchar muy a menudo la voz tranquila, casi irónica de marta repitiendo: “Mi compromiso es con la iglesia y con la cruz. Lo tuyo, Hach, es con tu país y con tu pueblo…”.
Hasta aquí el capítulo de “Grito Primal”. No obstante, los detalles de la crónica histórica de este acontecimiento son, como la cuenta el historiador Abel Paz son como sigue:
 En el mes de septiembre de 1936 una delegación del Comité de Acción Marroquí (CAM), representando a diferentes sensibilidades del movimiento nacionalista de Marruecos se traslada a Barcelona donde suscribe un acuerdo con el Comité Central de Milicias Antifascistas (integrado por todas las organizaciones obreras y de izquierdas de Catalunya: CNT-FAI, UGT, ERC, POUM y las organizaciones socialistas y nacionalistas que luego constituyeron el PSUC). Este acuerdo es rubricado por el Gobierno de la Generalitat, encabezado por Companys. Según los términos del acuerdo firmado, los nacionalistas marroquíes se comprometían a sublevar la cábilas norteñas del protectorado español, contra los golpistas, a cambio de que la República reconociera una autonomía similar a la que disfrutaba Catalunya y se les garantizara que Francia no iba a actuar contra ellos.
Este hecho, el del acuerdo entre el CAM y el Comité de Milicias de Catalunya, de haber podido materializarse y oficializarse a nivel nacional, podría haber tenido una trascendencia vital para el transcurso de la GCE. Marruecos fue la base militar desde donde se preparó el golpe, desde donde se organizó el envío de tropas, que eran, de todo el ejército español, las que estaban más curtidas en el campo de batalla, Todo ello fue posible, evidentemente, gracias a la ayuda logística de los gobiernos alemán e italiano.
-Profesor como llamaban los tetuaníes a Abdelkhalek Torres.
– Marruecos.
Sofá tradicional marroquí.
 
 

 

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