Campamentos de Tindouf Las confidencias de Yehedihlah*

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campamentos de Tindouf o la gran estafa del régimen argelino

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… preferente y casi exclusivamente con una ínfima parte de los saharauis

Nadie sabe de dónde había venido, ni como había llegado a estos campamentos ni lo que realmente buscaba. Lo cierto es que llegó muy tarde, convirtiéndose en relativamente muy poco tiempo en uno de los confidenciales del difunto jefe del Polisario, Mohamed Abeldases y más tarde de su sucesor a pesar de su semi analfabetismo.
Su única ‘calidad” para los verdugos de la banda es que no teniendo tribu ni familia se mostraba increíblemente cruel contra todos.
Ahora, cuentan, que está enfermo. Quizás incluso muy enfermo y a uno de sus muy raras amigas que le ha visitado le contó que “no muy pocos dirigentes del Frente lo abandonaron en el curso de los últimos siete u ocho meses sin que se sepa en los campamentos”.
Yehedihlah revelaba un secreto de Polichinela, pero, a todas vistas buscaba refugio o por lo menos indulgencia. No cabía la menor duda de que el pobre hombre con su increíble composición física estaba yaciendo, abandonado por todos y era consiente dele enorme daño que ha hecho a muchos en su nombre. “A mi me va a pasar como ha pasado a mucho, pero de escapar a este trágico destino revelar al mundo lo que pasa en estos campos de concentración, que servidor conoce cosas”.
Patético auto condena a muerte de quien había matado tanto…
  • Seudónimo