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Sin que nadie lo haya aconsejado, ni siquiera indicado, la inmensa mayoría de los hogares marroquíes, optan desde el triste “advenimiento” de la Cpvid-19 por un consumo biológico.Supermercados y grandes comercios recurren, infructuosamente, desde hace semanas, al suministro a domicilio para impulsar la mercancía no “bio”.Los marroquíes descubren, pues, la alimentación, sana, natural, a base de frescura, lejos de productos químicos, que roza lo vegetariano.Los pequeños mercados entre Sjirat y Bensliman conocen, de este modo, una fértil actividad comercial, acudiendo gente, incluso de temara e incluso de Rabat.Es uno de los muy raros danos colaterales de la pandemia. Con algo debíamos salir. No hay mal que, por bien no venga.

