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Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.¡Silencio, se reflexiona! Algunos medios llamados de comunicación argelinos, de obediencia militar o de inteligencia militar no se dan cuenta de que sus siniestras obras con Marruecos fortalecen su imagen en Argelia y consolidan su consideración ante los argelinos.En Marruecos, donde el respeto de los países, sus símbolos y sus valores es una cultura asiste actualmente a un debate en su vecino oriental sobre “estos mecanismos de discordia y de divergencia” creados por los generales y responsables de los servicios secretos contra no solo Marruecos, sino también contra Túnez, Libia y Mauritania.¿Objetivo? Uno de los objetivos consiste en tratar de dimistificar sus responsabilidades en la quiebra de Argelia y sus sucios negocios con el Polisario y su cúpula.46 años buscando “enemigo exterior”. Para Argelia no existe más que “enemigo interior” y es estos generales del odio y del rencor.46 años de escaramuzad de todo tipo contra el vecino marroquí con el catastrófico resultado que se conoce.¿Dónde está Argelia y donde está Marruecos? Una pregunta cuya respuesta podría explicar la ingenuidad de las chiquilladas contra Marruecos.Los pueblos juzgarán…
Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

