Las cosas lo que son Al Huceima: Sin tensión no hay “lideres”

3 Min Read
El letrado Saad Sahli es abogado en el Colegio de abogados de Rabat

 

Contents
 Desde la trágica muerte del ciudadano Mohcine Fikri y el consiguiente movimiento de protesta que se transformó en un movimiento social reivindicativo de legítimos derechos sociales, todos los marroquíes han expresado, cada cual a su manera, su total e inquebrantable solidaridad con los habitantes de Al Huceima. Lo que ha obligado al gobierno de la nación a optar por una estrategia de diálogo y concertación que comenzó a dar sus frutos hasta que espontáneos “lideres”  temieron por su “liderazgo” que nadie les dio, tratando de mantener la tensión que alimenta su “popularidad”. No obstante, tras el incierto e irresponsable acto del llamado Zefzafi y los demás miembros de su banda ayer, viernes durante la oración solemne en la mezquita Mohamed V de Al Huceima que ha provocado posteriormente enormes daños (uno de los miembros de las fuerzas del orden que ejecutaba instrucciones del ministerio fiscal resultó gravemente herido en los choques que, según fuentes medicas podría permanecer el resto de su vida invalido), nos encontramos obligados a volver a preguntarnos: ¿Quién representa a los habitantes de Al Huceima?Efectivamente, brotes xenófobos en Al Huceima y en algunas capitales europeas ponen en tela de juicio la legitimidad del combate de los que reivindicaban sus derechos más elementales y que, no nos cansemos de repetirlo, contaban con el unánime apoyo y solidaridad de todos los marroquíes.Pero de allí, pasar de “líder” improvisado e impuesto por nadie sabe quién a simple maleante no puede ni deben contribuir a la realización de las aspiraciones y esperanzas de los nobles habitantes de Al Huceima.El llamado Zefzafi es actualmente  buscado para responder ante la justicia por su salvaje y profanador asalto de una mezquita, por agresión física y verbal del Imam, interrupción del sermón y obstáculo al ejercicio de ritos religiosos.Evidentemente y llevamos diciéndolo desde el comienzo lo de Al Huceima es un asunto Huceima-Huceima. Es decir que concierne, al comienzo y al final, a sus habitantes y que, llegado donde ha llegado el asunto, no creo que sería conveniente seguir observando un silencio cómplice.          

 Desde la trágica muerte del ciudadano Mohcine Fikri y el consiguiente movimiento de protesta que se transformó en un movimiento social reivindicativo de legítimos derechos sociales, todos los marroquíes han expresado, cada cual a su manera, su total e inquebrantable solidaridad con los habitantes de Al Huceima. Lo que ha obligado al gobierno de la nación a optar por una estrategia de diálogo y concertación que comenzó a dar sus frutos hasta que espontáneos “lideres”  temieron por su “liderazgo” que nadie les dio, tratando de mantener la tensión que alimenta su “popularidad”.

 No obstante, tras el incierto e irresponsable acto del llamado Zefzafi y los demás miembros de su banda ayer, viernes durante la oración solemne en la mezquita Mohamed V de Al Huceima que ha provocado posteriormente enormes daños (uno de los miembros de las fuerzas del orden que ejecutaba instrucciones del ministerio fiscal resultó gravemente herido en los choques que, según fuentes medicas podría permanecer el resto de su vida invalido), nos encontramos obligados a volver a preguntarnos: ¿Quién representa a los habitantes de Al Huceima?
Efectivamente, brotes xenófobos en Al Huceima y en algunas capitales europeas ponen en tela de juicio la legitimidad del combate de los que reivindicaban sus derechos más elementales y que, no nos cansemos de repetirlo, contaban con el unánime apoyo y solidaridad de todos los marroquíes.
Pero de allí, pasar de “líder” improvisado e impuesto por nadie sabe quién a simple maleante no puede ni deben contribuir a la realización de las aspiraciones y esperanzas de los nobles habitantes de Al Huceima.
El llamado Zefzafi es actualmente  buscado para responder ante la justicia por su salvaje y profanador asalto de una mezquita, por agresión física y verbal del Imam, interrupción del sermón y obstáculo al ejercicio de ritos religiosos.
Evidentemente y llevamos diciéndolo desde el comienzo lo de Al Huceima es un asunto Huceima-Huceima. Es decir que concierne, al comienzo y al final, a sus habitantes y que, llegado donde ha llegado el asunto, no creo que sería conveniente seguir observando un silencio cómplice.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

Share This Article
2 commentaires