¿Quién no ha escuchado y apreciado las pocas referencias del rey Mohamed VI a Argelia en sus discursos y las de muchas e inapropiadas del presidente de Argelia, Abdelmajid Tebboune sobre Marruecos?
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¿Quién no ha escuchado y apreciado las pocas referencias del rey Mohamed VI a Argelia en sus discursos y las de muchas e inapropiadas del presidente de Argelia, Abdelmajid Tebboune sobre Marruecos?La diferencia es abismal. La misma entre la magnanimidad y la vulgaridad, indigna de un Jefe de Estado que, para colmo, confunde entre la velocidad y el tocino y entre los problemas internos e imaginadas “enemigos exteriores” y teorías de complot”.Marruecos ni tiene medio de comprar conciencias ni tiene bandas armadas dirigidas contra sus vecinos en su suelo.La política es arte y la buena gobernanza es su vertiente educativa. En la ONU, la Unión Europea, la Unión Africana y hasta dentro de Argelia, con o sin azar la voz esta diferencia es un referencial que ilustra cabal y elocuentemente las razones del aprecio de uno y el desdén hacia otro.Uno aboga por la lógica de sensatez. Otro, creyendo que es vitalicio, confisca el presente y el futuro de su país. Ser o no ser.Los marroquíes ni nos enteramos i nos interesa lo que sucede en la vecina Argelia. Como dijo el canciller Borrita” lo que dicen los dirigentes argelinos no nos interesa”.Y tiene razón el hombre porque se interesa por lo interesante y se desinteresa por lo insustancial e insignificante.That is the questión…*Refrán francés

