De niña, esperaba el fin del año escolar con impaciencia para ir de vacaciones.
No se trataba de una villa con magnificas vistas al mar ni siquiera de una chalé en las montañas, sino de una casa modesta construida de arcilla en el campo pero, para mí, parecía un palacio porque en ella mis fallecidos abuelos me trataban y me cuidaban como fuera una princesa.
Así que pasé agradables momentos en ese lugar donde estuve en contacto directo con la naturaleza contemplando sin cesar los bellos paisajes y conociendo personas amables y sabias de quienes aprendí muchas cosas como ordeñar vacas y también montar a caballo al aire libre pero lo me gustaba más era el momento mágico de la puesta del sol.
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De niña, esperaba el fin del año escolar con impaciencia para ir de vacaciones.No se trataba de una villa con magnificas vistas al mar ni siquiera de una chalé en las montañas, sino de una casa modesta construida de arcilla en el campo pero, para mí, parecía un palacio porque en ella mis fallecidos abuelos me trataban y me cuidaban como fuera una princesa.
Sin comparación, la comida era muy deliciosa y rápida a digerir por ello tenia abierto constantemente el apetito.
Si solamente pudiera volver el tiempo atrás y volver a vivir aquellos momentos de infancia que me dan mucha nostalgia.

