Grosería autoritaria: La decepción y su arrasador efecto

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El error de Le Monde con el rey Mohammed VI
Said Jedidi es periodista y escritor. Director de ingfomarruecos.ma y de conacentomarroqui.blogspot y embajador de la Paz por el Circulo Universal de Embajadores de la Paz (Suecia/Francia)

En su subdesarrollada empresa anti marroquí, la junta militar argelina y su estaliniana prensa y mercenarios en las redes sociales muestra una desconcertante insensatez.

Todo… absolutamente todo para evitar que los argelinos descubran, algún día, la realidad de Marruecos, lo que puede constituir un duro golpe a la estrategia de la estafa, la mentira y de la desinformación sobre el vecino marroquí que avanza con pasos de gigante.

La no respuesta de Marruecos y sus oficiales, irrita tanto a estos mandatarios que, en su creciente ciclo de groserías contra Marruecos, se encuentra siempre con, resultados inversos. Marruecos es, pese a todos los terroristas pesares, es el favorito de los argelinos y de todos los pueblos magrebíes. Su imagen y su credibilidad internacionales desconciertan en Argel con, un perfil que no puede ser peor.

Por más que diga o que haga, un padrino de milicias y de jaurías de narcotraficantes contra los vecinos no puede surtir el efecto deseado y ejecutado por la junta militar argelina contra Marruecos que avanza sin prestar la más mínima atención a sus detractores, concentrándose en su presente y su futuro y lo mejor para los marroquíes.

Los cabos y sargentos argelinos lo han intentado todo para resquebrajar la perfecta simbiosis entre la cima y la base en Marruecos, base y pilar de la fuerza para hacer frente, de manera civilizada, a sus enemigos gratuitos.

De tropiezo en tropiezo, el régimen argelino hace todo su posible para mostrar a los argelinos que los hay peor.

La honestidad tiene un precio. La insensatez también. La diferencia entre abos es la misma entre Marruecos y Argelia.

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