Mi identidad no importa, solo mi mensaje. Mi hermana ha vuelto a Marruecos tras meses de hospitalización en Nuakchot, pero el resto de mi familia sigue en los campamentos del Polisario en Tinduf, olvidados por la “solidaridad” internacional y los “derechos humanos”.
En sus lacónicos coletazos, la junta militar argelina no sabe sobre qué pie debe bailar. Sus imprudencias y sus exabruptos le valen más aislamiento y más codena. Su complejo marroquí la está conduciendo hacia el caos.
Ahora recurre a corruptos/corrompidos políticos europeos en hibernación para tratar de mancillar una intoxicada imagen de Marruecos.
Pero estos cohetazos de agonía pueden ser peligroso. Estamos ante un régimen delincuente que el complejo marroquí le asfixia. Los progresos y avances diarios del Reino le provocan histerias y estados fuera de lo normal.
Hace decir a Marruecos lo que Marruecos nunca dijo ni diría. Pero Marruecos no responde, consciente de la imagen que tiene este régimen y su credibilidad.
Los actuales dirigentes de Argelia han ensuciado la historia del país. Sus calumnias y sus difamaciones nunca encuentran oído receptor.
Es la Argelia de la impostura y de la vergüenza.
Sign Up For Daily Newsletter
Be keep up! Get the latest breaking news delivered straight to your inbox.
[mc4wp_form]
By signing up, you agree to our Terms of Use and acknowledge the data practices in our Privacy Policy. You may unsubscribe at any time.