Ente de cartón: la última ocurrencia diplomática argelina en Accra

2 Min Read
Ente de cartón: la última ocurrencia diplomática argelina en Accra

En Accra, capital de Ghana, se celebraba la cumbre de partidos políticos africanos. Todo transcurría según el protocolo, hasta que un responsable argelino decidió improvisar su propia “aportación” a la cita: introducir, sin invitación ni acreditación, a un miembro del Frente Polisario en la sesión inaugural.

El método fue tan rudimentario como evidente: el intruso se sentó junto al funcionario argelino con una tarjeta delante que llevaba solo su nombre, sin cargo, sin país y sin respaldo alguno. Bastaba mirarla para entender que no representaba a nadie autorizado, pero la intención era clara: proyectar una legitimidad inexistente para la presencia del Polisario.

No hubo aviso a los organizadores, ni permiso previo, ni respeto por las normas mínimas del encuentro. Argelia, una vez más, optó por el atajo de la improvisación burda, ajena a las formas y a la legalidad protocolaria, y dispuesta a presentar como “presencia oficial” lo que no era más que un asiento usurpado.

La escena ilustra un patrón ya conocido: la diplomacia argelina acumulando gestos de desesperación y recursos de bajo coste para sostener una narrativa que no convence a nadie más allá de sus aliados más incondicionales. Cuando no hay respaldo real, se inventa; cuando no hay reconocimiento, se finge; y cuando no hay credibilidad, se recurre a la cartulina.

Accra pasa así a engrosar la lista de episodios en los que Argelia ha intentado forzar la entrada del Polisario en foros donde no tiene cabida. La diferencia es que, esta vez, la torpeza fue tan evidente que el supuesto “ente” quedó reducido a lo que era desde el principio: un simple adorno de cartón, sin peso, sin papel y sin voz.

Si el cartón fuera moneda diplomática, Argelia sería potencia mundial; mientras tanto, seguirá pagando en papel barato.

Share This Article