Mi identidad no importa, solo mi mensaje. Mi hermana ha vuelto a Marruecos tras meses de hospitalización en Nuakchot, pero el resto de mi familia sigue en los campamentos del Polisario en Tinduf, olvidados por la “solidaridad” internacional y los “derechos humanos”.
Antes de sus provincias del sur, Marruecos había recuperado casi la mitad de su Sahara: Ifni, Guelmim, Tan Tan y Tarfaya.
Quedaba la otra litad. El Reino creía, al principio que la negociación y el sentido común podían resultar suficientes para recuperar el resto de su Sahara.
Era sin conocer realmente las intenciones de su vecino régimen militar argelino y sus perversos proyectos de usurpación durante años, concertado con el ocupante español.
Afortunadamente, tampoco este régimen calculaba en su justo valor la capacidad de Marruecos de desbaratar sus planes y sus apetitos, cansándole la mayor quiebra política y geopolítica de su corta y tumultuosa existencia.
Medio siglo después: que se sepa que Ifni, Guelmim, Tan Tan y Tarfaya y el resto del Sahara Occidental ni son distintos ni distantes.
Que nos digan España y sus nostálgicos de la guerra fría, Argelia y sus viejos generales en tercera edad o el espíritu santo que no es así.
Lo demás son desesperadas tergiversaciones de una junta militar ávida de hegemonismo y de expansión.
Ha chocado con la realidad… tropezando mil veces y durante lustros en la misma piedra de su impostura.
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