Bajo el liderazgo de Su Majestad el Rey Mohammed VI, Marruecos ha adoptado una posición firme y justa sobre la cuestión del Sáhara, subrayó el Jefe de Gobierno, Aziz Akhannouch, en una entrevista publicada este lunes por el diario español La Razón.
El enfoque marroquí se sustenta en la diversificación y la intensificación de las asociaciones, « situando en el centro de las mismas el apoyo inequívoco a nuestra soberanía territorial plena e indivisible », señaló Akhannouch, destacando que la reciente resolución sobre el Sáhara adoptada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas es una decisión internacional justa y equitativa que representa un logro decisivo para la solución definitiva de este conflicto artificial que dura ya demasiado.
Esta resolución sitúa a todas las partes implicadas ante sus responsabilidades y les ofrece una oportunidad histórica y equitativa para construir un entorno regional más armonioso y próspero, orientado hacia un futuro marcado por un mayor desarrollo, la convivencia pacífica y la prosperidad económica y social en las regiones del Sur, afirmó.
Para el Jefe de Gobierno, esta resolución abre la vía a un diálogo constructivo con vistas a un consenso entre todas las partes, sin vencedores ni vencidos, que preserve la dignidad de cada uno, tal como declaró SM el Rey Mohammed VI en Su último Discurso del Trono.
Lo que la diplomacia real ha encarnado durante 26 años en términos de sabiduría, realismo y firmeza en los planos nacional, regional e internacional, ha convertido hoy a Marruecos en un modelo de respeto y credibilidad, y es lo que ha permitido este giro diplomático decisivo en la cuestión del Sáhara, afirmó.
Akhannouch recordó, en este sentido, que existe una convergencia estratégica entre Rabat y Madrid respecto al Sáhara marroquí, gracias a la claridad y la constancia de la posición española, en armonía con las resoluciones del Consejo de Seguridad. Esta posición constituye un elemento esencial de confianza entre los dos países y un factor estructurante para la estabilidad regional en los espacios africano, mediterráneo y atlántico, explicó.
Refiriéndose al estado actual de las relaciones entre Marruecos y España, el Jefe de Gobierno afirmó que la asociación entre ambos países ha conocido una gran estabilidad y una dinámica particular en los últimos años, marcada por la confianza y el respeto mutuo.
« La dinámica política impulsada por nuestros dos Jefes de Estado y la profundidad de los vínculos que mantienen han permitido afianzar esta asociación en el tiempo y con claridad, abriendo la vía a una cooperación reforzada y estructurante », indicó.
Akhannouch destacó asimismo el carácter estratégico de esta asociación. España es hoy el primer socio comercial de Marruecos, y Marruecos es para España el tercer cliente fuera de la Unión Europea, así como su primer cliente y primer proveedor en todo el continente africano. Unas 800 empresas españolas están implantadas en Marruecos y cerca de 12.000 empresas marroquíes mantienen relaciones económicas con España, precisó.
También evocó la profundidad de las relaciones humanas que unen a los dos Reinos, con cerca de un millón de marroquíes residentes en España y una activa comunidad española en Marruecos, reflejo de la estrecha interconexión de los espacios económicos, sociales y culturales.
Recordó además el enfoque global y equilibrado adoptado por Rabat y Madrid en materia migratoria, basado en una cooperación responsable con los países de origen y tránsito, y marcado por acciones conjuntas eficaces en la lucha contra la migración irregular y las redes de trata de seres humanos.
Prueba de ello es el gran éxito de la Reunión de Alto Nivel Marruecos-España, celebrada la semana pasada en Madrid con la participación de una fuerte delegación ministerial de ambos lados y que culminó con la firma de no menos de 14 acuerdos de cooperación en varios ámbitos, señaló Akhannouch.
En el marco de una dinámica política impulsada al más alto nivel por nuestros dos Jefes de Estado, las relaciones entre ambos países se apoyan hoy en parámetros políticos explícitos, un diálogo estable y una visión común con un alto sentido de responsabilidad, concluyó. MAP

