Frente a una secuencia meteorológica excepcional, que combina lluvias intensas, nevadas y ola de frío, las autoridades marroquíes han activado una movilización multisectorial a gran escala, demostrando una gestión proactiva y coordinada de los riesgos climáticos en varias regiones del Reino.
De Fès-Meknès a Tánger-Tetuán-Al Hoceima, pasando por Marrakech-Safi, Drâa-Tafilalet y Béni Mellal-Khénifra, los dispositivos de vigilancia se han activado a pleno rendimiento para proteger a la población, resguardar las infraestructuras estratégicas y garantizar la continuidad de los servicios públicos.
Fès-Meknès: vigilancia hidráulica de alta precisión
En la cuenca del Sebou, la Agencia de la Cuenca Hidráulica (ABH Sebou) ha reforzado sus mecanismos de seguimiento e intervención en un territorio estratégico de 40.000 km², que abarca tres regiones y 18 provincias. Las precipitaciones registradas en Fès –32 mm entre el 1 y el 16 de diciembre, para un acumulado de 86 mm desde septiembre– se analizan de manera continua para ajustar en tiempo real las medidas de regulación.
Gracias a las infraestructuras hidráulicas y a los protocolos de seguridad activados, la situación se mantiene totalmente controlada. Se supervisan permanentemente los embalses, ríos (oueds) y obras de protección, mientras que se han realizado maniobras preventivas para absorber los aportes de agua adicionales sin riesgo de desbordamiento.
Lluvias beneficiosas, impacto limitado
A pesar de episodios localmente intensos, las precipitaciones recientes en la región de Fès-Meknès han tenido un impacto muy limitado en la vida cotidiana y la actividad económica. Las redes viales se han mantenido operativas, las infraestructuras estratégicas intactas y el suministro de agua potable y electricidad ha continuado sin interrupciones significativas.
Con la excepción de suspensiones preventivas de la enseñanza en algunas provincias rurales como Taounate y Sefrou, los servicios públicos funcionan con normalidad. Además, estas lluvias son vistas como un alivio y esperanza por los agricultores, favorables para la campaña agrícola y la recarga de los recursos hídricos.
Tetuán: 150 mm de lluvia, cero daños mayores
En la provincia de Tetuán, donde se registraron hasta 150 mm de lluvia en 72 horas, la movilización anticipada ha dado resultados. Las inversiones realizadas en los últimos años en infraestructuras de protección contra inundaciones han permitido evitar daños materiales importantes, pese a precipitaciones inéditas en las últimas tres décadas.
Se movilizaron más de 100 equipos y 850 personas para asegurar las zonas de riesgo, reabrir rápidamente las carreteras y evacuar las aguas pluviales. Los embalses también recibieron importantes aportes, reforzando la recarga del acuífero.
Midelt, Chichaoua, Al Haouz, Ouarzazate: solidaridad, anticipación y acción en el terreno
En las provincias montañosas y rurales, los comités provinciales de vigilancia han activado planes de acción específicos para enfrentar la ola de frío. En Midelt y Chichaoua, se ha puesto especial énfasis en la protección de los grupos vulnerables: mujeres embarazadas, personas mayores, enfermos crónicos y personas sin hogar.
Se han organizado distribuciones de alimentos, mantas y forraje, y se han desplegado medios pesados para la limpieza de nieve y el desbloqueo de zonas aisladas. En Chichaoua, cerca de 150 equipos, ambulancias y estructuras de acogida han sido movilizados, con atención especial a la continuidad de los servicios de salud y educación.
En la provincia de Al Haouz, la carretera nacional que une Marrakech con Ouarzazate cuenta con vigilancia reforzada, patrullas permanentes, puestos de control y campañas de sensibilización para los usuarios.
En Ouarzazate, 173 douars, con más de 64.000 habitantes, están cubiertos por medidas de lucha contra la ola de frío, en el marco de una movilización general dirigida por las autoridades provinciales.
Gestión controlada y mensaje claro: mantener la vigilancia
En todas partes, el mismo hecho es evidente: la situación está controlada gracias a la anticipación, la coordinación interinstitucional y la presencia constante de los equipos en el terreno. Pero el mensaje de las autoridades es claro: la vigilancia sigue siendo necesaria ante un clima caprichoso y episodios climáticos cada vez más intensos.
Más allá de la emergencia, estas intempestades subrayan la importancia estratégica de la prevención, la inversión en infraestructuras y la solidaridad territorial, lecciones vivas bajo la lluvia y la nieve que Marruecos parece decidido a convertir en fortaleza.

