Destino es un término multívoco, es decir que tiene múltiples significados.
Puede significar hado o suerte, encadenamiento de los sucesos considerado como necesario y fatal, circunstancias favorables, lugar en que una persona ejerce su empleo u ocupación, y también determinismo o fatalismo.
Nos interesa el significado de lugar de llegada o meta.
Es decir, hacia donde vamos, cual es nuestro destino.
Nuestras ideas, sentimientos y emociones, conducen a nuestras obras, a la realización de acciones que definen nuestro comportamiento.
Esas acciones son en general intencionadas, tienen un motivo y una finalidad, llevarnos a un lugar, o a la consecución de un objetivo, o a la satisfacción de un deseo o inquietud.
Pero la vida es a veces un desatino, y otras una paradoja, y muchas veces el destino elegido, aquello que hemos planeado, ejecutado meticulosamente, no llega, o lo que es peor, el arribo se produce a otro lugar, o la consecuencia es otra de la elegida.
Es común cuando el destino no depende sólo de nosotros, pero también cuando es sólo nuestra actitud la que impulsa la acción.
El camino es una puerta abierta, bien conocida por nosotros, que nos indica, nos conduce a una salida, que desconocemos, y que muchas veces cambia en el recorrido, queriéndolo nosotros o no.
Podemos señalar la incapacidad humana, lo finito de nuestro ser, las múltiples variantes que tiene la vida, que es casi imposible que puedan considerarse y sobre todo el hecho que somos seres perfectibles, que hacemos nuestro camino mientras andamos.
Lo cierto es, que tomamos una decisión, iniciamos un camino, transitamos hacia nuestra meta, pero llegamos a un lugar distinto, o logramos conseguir aquello que no habíamos pensado, mejor o peor, pero distinto.
Forma parte de la condición humana, y es la constante del devenir humano, estar un tanto a ciegas y entender que no siempre tenemos el control, aun cuando hemos determinado exactamente lo que queremos hacer y a donde queremos llegar.
¿Cómo lograr llegar a destino? ¿cuál será nuestro destino?
Hay dos cosas que considerar primariamente si queremos de alguna manera, entender el sentido de la existencia, la posibilidad de nuestra vida y la capacidad que tenemos de mutar, en general para mejorar.
La primera cosa a considerar es la humildad.
Sólo si somos humildes, si conocemos nuestra limitación, si creemos que hay algo mejor, que puede mejorar nuestro comportamiento, nuestros ideales y nuestra conducta, podremos de alguna manera llegar a comprender el destino de nuestra vida.
Que es nuestra responsabilidad, pero en un camino común, en un sentido grupal, en una relación amplia, abierta, extendida, hacia el exterior y hacia los demás.
Que no podemos prever ni las circunstancias que nos rodean, ni el tiempo y espacio que nos toca vivir, ni quienes nos acompañan y generan condiciones que nos incumbe y altera nuestro devenir.
Que no somos mas ni menos que nadie, que debemos respetar a los otros para ser respetados, que es nuestra condición general la que impone el sentido de la raza.
La segunda condición es la generosidad, que deriva de la bondad y del amor, que debemos tener por nosotros mismos, por los demás, por la vida, por la naturaleza, por todo aquello que se pone en nuestro camino y nos acompaña hasta el final, hasta el destino que nos toque.
Que no debemos pensar en el yo, sino en el nosotros, que el camino es un camino compartido, en compañía, que a lo mejor lo iniciamos con algunos, seguimos con otros, y terminamos con quien no pensábamos.
Que no debemos tener miedo de lo que acaece, de aquello que aparece sin ser buscado, porque es la circunstancia de la vida, la que nos ha tocado vivir, y no estamos en condiciones de cambiarla.
Nuestro destino está atado al destino de la humanidad.
Subsistiremos, mejoraremos, creceremos en conjunto, con nuestros hermanos que nos acompañan, sirviendo a la comunidad y a la humanidad.
Por eso nuestra vida debe ser un acto de amor, un acto de servicio, que nos llevará y nos guiará hacia la meta de la mejor manera posible, en la convicción que queramos o no, las circunstancia, lo que nos rodea, la comunidad y la naturaleza torcerá nuestro destino de alguna manera hasta poder alcanzar la meta.

