El Mansouri presenta el programa gubernamental como contrato político e institucional

El Gobierno busca convertir las expectativas ciudadanas en políticas concretas y reforzar el desarrollo económico y la justicia social.

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  • Fatima Ezzahra El Mansouri destaca la confianza real y la voluntad ciudadana como bases del programa gubernamental, con prioridades centradas en el empleo, el poder adquisitivo, los servicios públicos y la justicia territorial.

La jefa del Gobierno, Fatima Ezzahra El Mansouri, afirmó el lunes que el Programa gubernamental es un contrato político e institucional basado en la Alta confianza Real y en la voluntad expresada por las ciudadanas y los ciudadanos durante las elecciones legislativas del pasado 23 de septiembre.

El Gobierno « es plenamente consciente de la magnitud de esta responsabilidad y de la importancia de los próximos compromisos », subrayó El Mansouri ante las dos Cámaras del Parlamento, durante una sesión plenaria conjunta dedicada a la presentación del Programa gubernamental, comprometiéndose a « estar a la escucha, decir la verdad sobre los medios disponibles y las limitaciones, y traducir los compromisos en programas realizables ».

En esta sentido, consideró que el éxito del Ejecutivo « depende de nuestra colaboración con el Parlamento, del respeto de sus funciones legislativas, de control y de evaluación, así como de una gestión óptima del tiempo político y legislativo tanto por parte de la mayoría como de la oposición, cada una desde su posición respectiva ».

Tras reiterar sus más expresivas muestras de agradecimiento y su profunda gratitud a SM el Rey Mohammed VI, que Dios Le asista, por la Alta confianza Real depositada en ella al nombrarla jefa del Gobierno, El Mansouri señaló que este nombramiento constituye un honor que refleja la Alta Benevolencia con la que el Soberano rodea a la mujer marroquí. En su nombre y en nombre de las mujeres marroquíes, expresó su orgullo por esta confianza, así como su firme determinación de asumir esta responsabilidad al servicio del país y de sus intereses supremos.

Para El Mansouri, esta legislatura constituye una etapa decisiva en el proceso de reformas impulsado por Su Majestad el Rey durante los últimos 27 años, que combina la estabilidad del Estado, la modernización de las instituciones, la ampliación de los derechos, la celebración regular de elecciones y la alternancia en el ejercicio de las responsabilidades. Recordó que la Constitución de 2011, que consagra la opción democrática, condiciona el nombramiento del jefe del Gobierno a los resultados electorales, refuerza la independencia de la justicia, consolida el papel del Parlamento, instituye la paridad y promueve la buena gobernanza y la participación ciudadana, al tiempo que consagra el principio de correlación entre responsabilidad y rendición de cuentas, así como el equilibrio y la colaboración entre los poderes.

Por otra parte, El Mansouri señaló que la regionalización avanzada ha abierto amplias perspectivas para un desarrollo que encuentra su origen en las regiones. Explicó que este enfoque convierte a Marruecos en un modelo que combina estabilidad y reforma, en el que la Monarquía constitucional garantiza la continuidad y la unidad del Estado en el que la voluntad popular constituye el fundamento de la formación de la mayoría y del ejercicio de las responsabilidades.

Las elecciones legislativas del 23 de septiembre, que dan continuidad a esta dinámica, confirmaron la madurez de la práctica democrática marroquí a través de las urnas. En este ejercicio, los marroquíes expresaron sus aspiraciones a proteger su poder adquisitivo, abrir nuevas perspectivas para los jóvenes, mejorar la escuela y los hospitales públicos, reducir las disparidades territoriales y garantizar las necesidades del país en materia de agua, energía y productos alimentarios, añadió.

Afirmó que la mayoría se esforzará por traducir estas expectativas en políticas concretas, en un espíritu de cooperación y equilibrio entre los poderes, manteniéndose al mismo tiempo abierta a los actores económicos, sociales y territoriales.

El Mansouri sostuvo, asimismo, que Marruecos ha llevado a cabo reformas y proyectos de gran envergadura, reforzado su presencia en los escenarios africano e internacional y consolidado sus capacidades para hacer frente a las crisis. No obstante, señaló que los frutos de este progreso no han beneficiado por igual a todas las categorías sociales ni a todas las regiones: el empleo, el poder adquisitivo, la calidad de los servicios y la justicia territorial siguen ocupando un lugar central entre las expectativas, de ahí la voluntad del Gobierno de pasar de una lógica de ampliación de la cobertura social a la mejora de la calidad de las prestaciones, del volumen de las inversiones a su rentabilidad y de la multiplicidad de programas a su complementariedad y repercusión.

Para el Gobierno, los próximos cinco años ofrecen una oportunidad para preservar los logros, culminar los proyectos emprendidos, corregir las disfunciones y concentrar los recursos del Estado en las prioridades cuyos efectos concretos puedan percibir los ciudadanos en su vida cotidiana: el empleo, las condiciones de vida, la educación, el acceso a la atención sanitaria, la vivienda y el espacio territorial, indicó El Mansouri.

La jefa del Gobierno afirmó que esta legislatura se desarrolla en un contexto internacional menos estable y más competitivo, y añadió que las tensiones geopolíticas están redibujando las rutas comerciales y energéticas, mientras que las políticas proteccionistas favorecen la relocalización de las cadenas de producción.

La transición digital y la inteligencia artificial están transformando la naturaleza de los oficios y del valor añadido, mientras que el cambio climático ejerce una presión creciente sobre los recursos hídricos, la agricultura y la seguridad alimentaria, agregó.

En este contexto, las ventajas de Marruecos, como su proximidad a los mercados europeos, su profundidad africana, su fachada atlántica, su estabilidad institucional, sus infraestructuras básicas y su plataforma industrial, son factores que predisponen al Reino a atraer nuevas inversiones, aumentar sus exportaciones e integrarse en los sectores emergentes, destacó El Mansouri.

« La misión del Gobierno, junto con los distintos actores, consiste en transformar estas oportunidades en una auténtica palanca para proseguir la ambición de Marruecos como potencia económica emergente, comprometida con garantizar un equilibrio armonioso entre el crecimiento económico y el fortalecimiento de la justicia social », concluyó. Map

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