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Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar parte de ellas.No se cansan. Si se cansan… Tanto que acabaron con un país patas arriba y en silla de ruedas. Seguirán porque buscan justificar los 20 billones. Para ello todas las imposturas son “útiles”.Ayer en el Parlamento europeo se ha vuelto a bofetear a los impostores argelinos que, tanto tienen en su propio país, tanto buscan hacer para los demás. Pero a la imagen de su país, no van muy lejos y van cosechando como él, el rechazo y la repugna generales.El Polisario ya no sirve para nada y la población de estos tristes campamentos lo saben pertinentemente. ¿Qué hacer si los campamentos cuando no hay un miliciano polisarista hay un soldado argelino?Campo de concentración que atrae por corrupción moral y política, pero como todas corrupciones vuelven contra su autor y donante.La gente quiere vivir. La gente rechaza este terror. La gente ve, impotente, como políticos europeos, cobran de su sustento, de su sudor, de su sufrimiento y de su propia vida.Mañana será otro día y mañana, en Marruecos recordaremos lo que nos han hecho canarios y otros.

