Contents
Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar parte de ellas.Entre los miembros de la cúpula del Polisario, según uno de ellos (H.BA), n o son pocos los que han llegado a la convicción de que se ha dilapidado mucho tiempo (43 años) sin obtener absolutamente el menor logro. “Los argelinos tienen sus objetivos y sus finalidades. La gente, aquí en estos campamentos también”. Una manera de expresar la irreconciliable divergencia entre lo que quiere Argelia y lo que pueda hacer el Polisario.Según H.BA, “aunque las profundas diferencias no hacen flote, si amenazan de estallar cuando menos se piense”.Todo hace indicar que algunos de estos dirigentes se han cansado de las ordenes, instrucciones y los mandamases que impone Argelia y su inteligencia militar. El propio Ghali está en tela de juicio. El “Sr. Si” como lo califican algunos lleva días sin hablar, no pensando màs que en el que lo ha llevado hasta donde está.Con la última resolución del Consejo de seguridad (2468) los muy pocos que aun creían en el espejismo se dieron cuenta de lo que era. Los grandes medios de represión argelinos dejaron de surtir efecto. “Hoy o nunca”. La desobediencia civil se contagia con sus consiguientes consecuencias: prohibición de movimiento, de reunión, de opinión, de protesta y de critica a Argelia.En medio de este océano de incertidumbre, la gente se pregunta dónde está fulano y qué le ha pasado a mengano.El aparato represivo argelino en acción.

