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Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.La gente solo quiere saber dónde está y qué es lo que le espera. Salir de este estado de sordomudos al que fue està condenada en este gulag argelino. La transparencia fue siempre la materia pendiente del Polisario y de sus mentores argelinos. Hoy se ha convertido en materia criminal. Nada en el mudo es peor que, el planeta está convulsionado, y la cúpula del Polisario trata de pensar en lugar de la gente.Saber es caro. La información en estos tristes campamentos circula con la velocidad de la luz y lo curioso es que los dirigentes del Gulag fingen poder controlar lo incontrolable con la telefonía móvil e internet.¿Y Argelia? Esta ocupada con su fase 3. Su Frankenstein polisaristas ha pasado al segundo, por no decir al décimo quinto, lugar de sus prioridades.Entre las confabulaciones en la cumbre y los golpes bajos entre sus miembros, salen a relucir algunas alarmantes noticias sobre nuestro futuro y el de nuestros hijos.El Polisario está en pleno naufragio y lo peor es que no hay orillas, salvo Marruecos. Y entre las alarmantes noticias trascendidas estos días, algunos de los máximos dirigentes del Polisario negocian su vuelta a Marruecos.¿Y nosotros?

