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A causa de desequilibrio económico : Europa de dos velocidades

La idea de una Europa Unida tomó mayor consistencia al dejarse atrás la sombra de la Segunda Guerra Mundial.  Las primeras instituciones que unieron algunos países europeos lo hicieron con objetivo prioritariamente económico (CECA, Euroatom y CEE),  para más tarde integrarse a la UNION EUROPEA, con políticas comunes y con un ordenamiento jurídico propio.

La garantía del Estado de Derecho e igualdad entre todos sus miembros, el velar por sus intereses económicos con los que competir a escala mundial y la promesa de asegurarse una paz duradera, con medidas eficaces para garantizar la seguridad y protección de los estados miembros,  ha favorecido que de los iniciales 15 países miembros, se cuente en la actualidad con 28.
Son requisitos para incorporarse a la UE ser un Estado Europeo y tener la capacidad para respaldar las obligaciones de adhesión a la unión política, económica y monetaria. Es  condición igualmente que sus instituciones garantizasen la democracia, el Estado de derecho, los derechos humanos y el respeto a las minorías.
Sin embargo, no se puede obviar que la calidad de vida de alguno de los miembros es significativamente inferior a la media de la unión. La llamada “crisis del euro”, moneda oficial de la eurozona, ha impulsado duras restricciones que algunos países han acatado con dificultad, llevando a la ciudadanía a un empobrecimiento cuando la clave ofrecida era la del estado del bienestar.
Un desequilibrio económico que deja entrever claramente una Europa de dos velocidades, una rica y otra pobre, y donde, pese al anuncio de cooperación de sus miembros por atenuarlo, las políticas no gozan del mismo significado para unos países que para otros.
Cuando por ejemplo Grecia pedía solidaridad a Europa para pagar su deuda, Alemania anunciaba que era cuestión de los bancos y que no lo podía ayudar. Con la crisis de los refugiados, Alemania era la que necesitaba de Grecia, pero no solo ha pedido, ha exigido ese apoyo por su poder dentro de la UE.  Las decisiones las toman unos pocos.  
Hombres, mujeres y niños que huían del horror de una guerra, la opresión política y la pobreza,  que dejaban atrás sus casas, sus posesiones y sus raíces,  han sido en última instancia rechazados por el organismo que se considera pilar de los derechos humanos.  Financiación económica millonaria para esta crisis migratoria ante la falla en su capacidad para distribuirlos  y el cumplimiento del compromiso de las cifras de refugiados asumidas por cada país.  La solución de la canciller alemana, Ángela Merkel,  ha aceptado concesiones económicas y políticas a Turquía, a cambio de que ésta  acogiera a los refugiados.
Así operan los que tienen mayor poder, por encima del mismísimo presidente del Consejo Europeo, D. Tusk y por encima de criterios de obligación moral, pues a Merkel no le ha importado cerrar ´un matrimonio de conveniencia´ con un país donde los derechos humanos están mermados.
Esta forma de actuar, el desorden político en Reino Unido tras el triunfo del Brexit , que deja vacío el equilibrio de poderes en la UE , la ´rebeldía´ del  Grupo de Visegredo en acatar las indicaciones de la UE, países como Austria donde ha salido victorioso un partido de extrema derecha cuya campaña electoral se ha basado en promesas de cerrar las rutas migratorias a Europa, son ejemplos de que la unión del viejo continente  se aleja cada vez más de lo que en su día pretendió simbolizar.
Los países del Este, cuyos mismos ciudadanos  han buscado emigrando a Europa una mejora en su situación económica y social, son los mismos que con mayor intolerancia han recibido a los inmigrantes, los que con más claras actitudes xenófobas han obviado leyes, conferencias y tradiciones de la Unión  Europea.
El debilitamiento generalizado de la izquierda en Europa está dando paso a intereses claramente económicos que priman las decisiones políticas. España vio modificada en 2011 su Constitución de la noche a la mañana por exigencias de la Canciller Merkel y el entonces presidente de Francia, el ahora imputado por fraude en la financiación de su campaña que le sirvió para alzarse con la presidencia, Nicolas Sarkozy.  El Partido Popular de M. Rajoy y el socialista Rodríguez  Zapatero, acordaron sin necesidad de referéndum la modificación del artículo 135 de la Constitución Española para una ´estabilidad presupuestaria´ y garantizar que el pago de la deuda pública fuese lo primero a abonar frente a cualquier otro gasto del Estado en los Presupuestos Generales, sin enmienda o modificación posible.
Capitalismo financiero que prima el  cumplir con los bancos europeos sin importar que ello fuese causa de empobrecimiento de su población, adeudada sobre deudas,  sufriendo los recortes impuestos desde la Comunidad Europea y donde artículos fundamentales  de su Constitución, como derecho a un trabajo o a una vivienda digna, se pisoteaban sin pudor alguno por sus representantes.
La vulneración de esos derechos levantaban en queja y manifestación a la ciudadanía que ha visto como su descontento era respondido con más coartación: limitaciones en derechos de libertad de expresión e intimidación en temas de libertad y seguridad en manifestaciones y actos de respuesta ciudadana, no son solo atribuibles en España.
Cuando Europa presume de defender  los derechos humanos y la solidaridad social, pero mira a otro lado cuando alguno de sus países miembros los vulnera; cuando presume de respetar la diversidad cultural, lingüística y religiosa y una síntesis armoniosa de tradición y progreso, pero permite actitudes xenófobas y racistas… algo grave está pasando.
Poderosos los intereses económicos que priman,  muchos los lobbies, los políticos y funcionarios que mantiene la UE,  miles de millones los euros que se manejan, son muchas las relaciones internacionales en juego. Cuestiones que sin embargo quedan lejanas al ciudadano europeo de a pie, que ve cómo su situación económica ha caído en la precariedad, o que señala con desdén al ciudadano del país vecino al que culpa de que su situación haya  empeorado, sin conciencia alguna en su día a día de pertenecer a la unidad europea.
Las economías emergentes en la actualidad son las que provienen de culturas que nunca habían destacado por su marcada industrialización o poderío bursátil. India o Perú, son ejemplo de ello. Quizá sea la hora de aprender de los que lo están haciendo bien, de culturas alejadas de lo que se consideraba primer mundo y que ya hacen agua por todos lados, donde los políticos y los dirigentes no tienen palabra y hacen y deshacen a su antojo olvidados de los principios que los uniera. Como dice un amigo mío, si el Titanic se hunde, de nada sirve querer aferrarse con fuerza al pasamanos.
 

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