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A la sombra de Donald Trump Imrani Idrissi Hamid

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La hija mayor del presidente de los Estados Unidos, Ivanka Trump, contraía matrimonio con el judío ortodoxo Jared Kushner en el 2009.
  • La hija mayor del presidente de los Estados Unidos, Ivanka Trump, contraía matrimonio con el judío ortodoxo Jared Kushner en el 2009.

    Imrani Idrissi Hamid
    Desde entonces, Kushner participaría activamente en eventos de la campaña presidencial de su suegro, preparándole discursos, desplazando asesores que no eran de su gusto (como el jefe de campaña Corey Lewandoski)  y obrando para Trump dentro y fuera de los Estados Unidos.
    Con la investidura del republicano Donald Trump como 45º presidente,  y a pesar de no tener experiencia política, como sucede con su suegro, fue nombrado por éste como asesor en la Casa Blanca haciendo honor a un nepotismo descarado pero legal, en el que Jared Kushner  se ha convertido en un importante personaje, asumiendo funciones y poderes. Trump incluyó también  en su círculo de asesores a  Ivanka y a otros dos de sus hijos, Donald Jr y Erik.
    J. Kushner, a  sus recientemente cumplidos 37 años, no sólo es responsable de la contratación de cargos de importancia en la administración Trump  o la lucha contra las drogas en el país, sino que como Consejero Superior se encarga  de delicados temas diplomáticos, sin tampoco experiencia previa, como son el conflicto palestino-israelí y las relaciones con Canadá, México y China.
    Cuando en estos momentos se plantea la salud mental del presidente norteamericano,  situación avivada por el lanzamiento del libro “Fire and Fury”, la figura de Jared Kushner, mano derecha del mandatario, su principal asesor, también está siendo escudriñada.
    Nieto de sobrevivientes al Holocausto que llegaron a EEUU desde Bielorrusia, es hijo del polémico Charles Kushner, que se convirtió en multimillonario en el negocio de los bienes inmuebles  y que fue encarcelado en el 2008 por evasión de impuestos, contribuciones ilegales a campañas y soborno de testigos.
    Pese a que las calificaciones del joven Jared no fueron muy buenas, fue admitido tras que su padre donase a la elitista Universidad de Harvard  2,5 millones de dólares americanos, donde se graduó en Sociología. Completó sus estudios en la Universidad de Nueva York,  en Derecho y Administración de empresas.
    Sin negar su pericia en los negocios, “…la empresa ´The Kushner Co.´  ha alcanzado más de $13,000 millones en transacciones de bienes raíces, y en la actualidad posee más de 20,000 apartamentos multifamiliares y 12 millones de pies cuadrados en espacio de oficinas, industriales y al por menor, repartidos por cinco estados del país” (Univisión Noticias, 24/6/16)
    En el 2006, con solo con 25 años, compraba como parte de un “regalo de graduación” de su padre, la editorial que publica el “The New York Observer”, uno de los periódicos más importantes de Nueva York.  Este medio, en el que el joven empresario habría apoyado firmemente a los demócratas, fue el usado diez años más tarde para respaldar oficialmente a las primarias republicanas de ese año cuando su suegro decidiera lanzarse a la presidencia por ese partido.
    Este polémico apoyo era defendido por Kushner no por motivos de que su futura esposa fuera la hija del candidato en cuestión (con todo lo que supondría su victoria electoral) sino para “dar a millones de estadounidenses desilusionados un renovado sentido de propósito y oportunidad”.
    La posible vinculación con Rusia en el entramado a favor de la presidencia de Trump, quien se impuso contra todo pronóstico sobre la candidata demócrata Hillary Clinton,  salpicó también a Kushner, quien en julio del 2017, tras su declaración a puerta cerrada con los miembros del Comité de Inteligencia del Senado afirmaba a los periodistas que lo esperaban para la rueda de prensa: “Déjenme ser claro. No confabulé con Rusia y no conozco a nadie en la campaña que lo haya hecho. No tuve contactos inapropiados. No he dependido de recursos rusos para mis negocios. Y he sido transparente al momento de proveer toda la información solicitada ». También fue interrogado en noviembre ante los fiscales de la trama rusa, (“Rusiagate”) y tuvo que contestar a diversas cuestiones sobre la reunión mantenida en diciembre del 2016 con el embajador ruso en Washington, Sergey Kislyak y Michael Flynn, asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca -quien mantenía negocios de consultoría en Rusia-.  Kushner negó cualquier vinculación y no fue desplazado, pero Paul Manafort, posterior jefe de la campaña republicana de Trump,  tuvo que dimitir de su puesto y ponerse a disposición del FBI tras conocerse su relación con el gobierno prorruso de Yanukóvich en Ucrania. Bajo el asesoramiento de su yerno, Trump destituyó a Flynn de su cargo, siendo el asesor de Seguridad Nacional con menos tiempo de su oficina, solo 24 días (20 de enero a 13 de febrero 2017).
    También aconsejado por su yerno, destituyó al director del FBI, James Comey,  incluso habiéndose considerado por muchos como elemento clave en la victoria de Trump frente a Hillary Clinton, la Casa Blanca anunciaba su despido el 9 de mayo del 2017.
    Jared Kushner tuvo que renunciar a la dirección general de ´Kushner Companies´  cuando comenzó a trabajar en la Casa Blanca, pero seguiría siendo beneficiario a través de fideicomisos, lo que genera problemas éticos y un potencial conflicto de intereses.
    Es imposible cuestionar sus prácticas comerciales cuando parten de un ´estatus de celebridad´ y según revelara el diario ´The New York times´,  una firma de seguros israelí, Menora Mivtachim, habría invertido 30 millones de dólares en el negocio familiar de Kushner. Otros 200 millones de dólares serían la inversión en edificios de apartamentos en el barrio de Manhattan de Nueva York, por parte de una acaudalada familia israelí, según citaron las mismas fuentes.
    El propio Departamento de Justicia de EEUU investigó al Bank Hapoalim, la entidad bancaria más importante del régimen israelí por recibir denuncias sobre su ayuda a la evasión de impuestos de adinerados norteamericanos, donde se comprobó que la ´Kushner Companies´  había recibido una serie de importantes préstamos de la entidad israelita.
    La fundación familiar de Kushner ha contribuido a las actividades de asentamientos ilegales de Israel en las tierras palestinas donando dinero a un grupo de asentamientos en la ocupada Cisjordania.
    Podemos asegurar que  no solamente a nivel comercial se puede prejuzgar la falta de neutralidad de la figura de Kushner. No olvidemos que el yerno de Trump es elemento designado en la Casa Blanca para mediar en el conflicto palestino-israelí, y muchos son los intereses que inclinan la balanza. Y más cuando Donald Trump se atreve a anunciar el reconocimiento de Jerusalén como capital judia.
    Se ha develado que ya en el 2012 las ´Kushner Companies´ habrían recibido inversiones millonarias para realizar sus operaciones inmobiliarias en Manhattan de un miembro de la familia israelí Steinmetz,  que hizo su fortuna como uno de los principales comerciantes de diamantes del mundo. Concretamente Raz Steinmetz, cuyo tío, el multimillonario Beny Steinmetz está en el ojo de mira policial de varios países (Israel, Guinea, Suiza)  acusado por blanqueo de capital y por soborno a funcionarios gubernamentales de Guinea para asegurarse una concesión minera multimillonaria.
    En China, la ´Kushner Cos´ buscaba inversores  para sus proyectos inmobiliarios con la fórmula bursátil en la que a cambio de una inversión de 500.000 dólares se podría optar a un permiso de residencia en Estados Unidos mediante el visado EB-5. La Comisión de Valores de Estados Unidos investigaba la empresa del yerno de Trump y comprobar si todas las operaciones se encuadraban en marcos legales. También la firma del señor Kushner comenzaría conversaciones con las principales familias del Partido Comunista para la inversión de millones de dólares en intereses inmobiliarios.
    Los diarios ‘The New York Times’ y ‘The Guardian’,  informaron sobre el multimillonario ruso Yuri Milner, que poseía importantes participaciones en Facebook y Twitter (ya hace unos años que vendiera sus acciones) hizo negocios con una empresa cofundada por Jared Kushner.  En FB invirtió alrededor de 1.000 millones de dólares a través de una entidad financiera rusa sancionada por Estados Unidos, la Gazprom Investholdign. Y en Twiter,  obtuvo la inversión de 191 millones de dólares a través de un banco estatal ruso, VTB,  que a menudo se usa para estrategias políticas. Milner tiene actualmente inversiones en un proyecto inmobiliario llamado ´Cadre´ cofundada por el yerno de Trump. 
    Muchas son las escabrosas relaciones comerciales, las especulaciones y los nexos financieros que se han ido poco a poco evidenciando.  El mayor problema surge  cuando los negocios económicos pasan a ser negocios políticos, y existe una delgada línea que los une.
    El reality show está servido: El clan Trump aparece en pantalla. Y todos observamos atónitos cómo la riqueza, el poder, la vanagloria se convierte en protagonistas;  las tramas, las argucias y los engaños lideran a los líderes…  Decisiones de máxima trascendencia se miden en confrontaciones chulescas sobre quien tiene el botón de la destrucción más grande (así contestaba Trump al líder norcoreano Kim Jong-un)… Conversaciones de colegio en un entorno de responsabilidad mundial. Lástima que no podamos simplemente apagar el televisor…