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A QUIEN HACER FELIZ Y COMO HACERLO Elias D. Galati (Argentina)

Tribuna de infomarruecos.ma

La vida de los seres humanos, es una constante búsqueda de la felicidad.

El hombre desea y procura conseguir durante la existencia, ser feliz, y esa felicidad aunque es una  determinación personal, también depende en alguna medida de los otros y de las circunstancias.

En especial, del lugar y del momento histórico en el que vive, de la situación geográfica, de los acontecimientos naturales, como también de los tiempos de serenidad y paz, o bélicos que le tocan vivir.

También depende del sistema político y de la forma de gobierno que exista en su tiempo.

Lucio Mansilla, escribió hace mas de un siglo y medio en “Los 7 platos de arroz con leche” que “el gobierno no sirve mas que para tres cosas, y no se ha descubierto hasta ahora que sirva para mas, para la felicidad de una familia o para la felicidad de un partido o para la felicidad de la patria”.

A pesar de los hechos históricos que nos han demostrado cuantos han sido ejercidos para la felicidad de una familia o de un partido, es obvio que el objetivo debe ser la felicidad de la patria.

Creemos que el requisito indispensable para ser feliz, es conocer la verdad, la verdad de si mismo, la verdad de los hechos que nos circundan, la verdad de los otros,  la verdad de la situación histórica en la que nos movemos, y la realidad de las cosas.

La Escritura señala sólo la verdad os hará libres, y es evidente que en el contexto de la libertad es donde se genera la felicidad del ser.

Sin embargo en el derrotero de la humanidad, se han generado condiciones, máximas y dichos del acervo popular, basados en certezas o mitos, o en situaciones que han vivido los pueblos.

Uno de esos dichos señala que “la verdad es todo lo que conseguimos hacer creer”, y está vinculado, con aquello que Maquiavelo escribió en El Príncipe “los que quieren engañar siempre encuentran a los que se dejan engañar”.

Entonces la felicidad y la verdad, pueden ser conceptos reales o ilusorios y ficticios.

La verdad objetiva está impostada en la realidad, y se nos aparece como una muralla, que si nos negamos a vernos, nos hace estrellar.

Aunque no es fácil, desentrañar  dicha verdad, desde sus arcanos, el hombre ha buscado y deseado la verdad.

La que debe ser prístina, visible, sin ocultamientos, y sin engaños, que pueda ser para todos y a las que todos puedan acceder.

Estos supuestos nos llevan a la conclusión que la felicidad debe lograrse en un marco de verdad y de libertad, y que es la patria la que debe ser feliz.

Pero quienes son la Patria, cuales son los elementos que contiene el concepto Patria en relación a la felicidad, ya que no puede ser un mero concepto abstracto sino posesionado, comprendido y ocupado por seres concretos, de carne y hueso.

La Patria son todos los hombres que la componen, todos los seres humanos que la forman y existen en sus confines o fuera de él, y tienen relación o vinculación con ella.

No hay posibilidad de mermas, de condicionamientos, de faltantes, el concepto de todos, es absoluto, total, incondicional.

Entonces la felicidad de la Patria, debe ser la felicidad de todos los seres humanos que la habitan o que de alguna u otra manera están vinculados con ella.

Debe ser una determinación esencial, prioritaria, necesaria y vinculante, que obligue desde la máxima autoridad hasta el más pequeño de sus habitantes.

La felicidad de una familia, la felicidad de un partido, debe surgir como una parte de la felicidad común, y a la que todos pueden acceder de igual modo.

Es la felicidad de todas las familias, la felicidad de todos los partidos, sin banderías, sin privilegios, ni parcialidad.

Por aquello que solo nos constituimos en seres humanos auténticos, en la alteridad, y que sin el otro, no nos completamos como hombres, nuestra felicidad es la felicidad del otro, y no puede haber mayor felicidad que brindar felicidad a nuestros hermanos para ser todos felices.

La distinción de Mansilla se disgrega por lo tanto, en que la felicidad de la Patria, es la felicidad de todas las familias, de todos los partidos, y esa es la función esencial del gobierno., hacer felices a todos por igual.

 

La desigualdad humana

 

La sabiduría de la naturaleza

el hombre debe haber olvidado

las especies estan hechas de una pieza

entre ellas se tratan con cuidado

 

No existe la actitud aviesa

el grupo se encuentra armonizado

la violencia, la lucha, la destreza

con razas extrañas han usado

 

Mas hay una condición que atraviesa

la raza humana lado a lado

hay desigualdad, hasta vileza

 

en el trato que parece no es humano

con el otro, que vaya sutileza

pretende destruir pero es su hermano

 Elias D. Galati

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