Contents
Cuenta el libro del Génesis que Yahveh preguntó a Caín ¿dónde está tu hermano Abel? y Caín contestó “No sé” “¿Soy yo acaso el guarda de mi hermano?”.¿Cuál debe ser la relación con nuestros hermanos? ¿Somos responsables de los que les pase y de su felicidad?En la tradición judía y luego en la cristiana, el prójimo, el otro, tiene una vinculación esencial en la vida de cada individuo.Dice el Levítico en el Capítulo 19. “…no cometas injusticia… no odies en tu corazón… no te vengarás ni guardarás rencor… Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.El cristianismo sostiene las palabras de Jesús: El primer mandamiento es Amar a Dios sobre todas las cosas y el segundo semejante a aquel amarás a tú prójimo como a ti mismo.En la tradición islámica el Corán sostiene… “estableced la paz entre hermanos y temed a Allah que os muestra misericordia”.También el Bhagavad Gita dice “Krishna ve a su amigo confundido y perplejo y decide iluminarlo recordándole su deber social y su deber eterno como entidad espiritual humana”.Porque, si en todas las épocas y en todas las religiones y creencias es el hermano tan importante como yo, y lo debo amar, el mundo está lleno de violencia, de guerra, de rencor y de odios.Es de hacer notar, que a pesar del aislamiento social provocado este año 2020 por la pandemia, de carácter universal, el mismo no impidió que la violencia, el rencor y el odio, de personas y grupos se mantuvieran activos, en especial en orden a las palabras, y las ideologías, y que las confrontaciones continuaran dentro de cada región y entre diversas regiones.El término hermano es muy claro en las diversas lenguas y bien comprendido por los hablantes. No deja duda su denominación.En cambio es distinta la connotación del mismo.¿Qué significa en el interior de cada uno hermano? ¿ a quién consideramos hermano y como lo tratamos?Todos son nuestros hermanos, o hacemos diferencias y señalamos segmentos parciales en la denominación de nuestros semejantes.¿Creo que el recorrer el mismo camino de la existencia, nos hace responsable del tránsito común y de todos?Está mi destino atado a mis semejantes, o es privativo y personal.Esta es la cuestión y lo que desató la pregunta de Yahveh, a la que hoy en día señalaríamos como ¿Dónde está tu hermano? ¿Cómo está? ¿Qué has hecho por él? Porque hoy matamos al hermano de tantas maneras.Mirando en mi interior, quien es en realidad mi hermano, aquel que me halaga, el que piensa como yo, quien puedo someter a mi arbitrio, al que puedo usar o pedir favores, acaso sólo esos son mis hermanos, o tengo una conciencia universal del concepto existencial y creo firmemente que todos los hombres, son mis hermanos.Si así lo creo, debo obrar en consecuencia, y mi conducta debe estar adecuada a la concepción existencial de la hermandad.¿Es posible entonces ejercer violencia? ¿Puedo odiar o tener rencor? ¿Podría discriminar, vejar, injuriar, desacreditar a mi hermano?No es posible ninguna actitud discriminatoria, porque todos somos hijos del mismo Padre, y tenemos la misma dignidad, la misma libertad y los mismos derechos y obligaciones.En ese marco debo adecuar mi comportamiento y mi acción con la debida justicia, y la debida responsabilidad, tanto mía como de los otros.A pesar de los conflictos no habría contiendas, ni violencia.Mi camino debe ser el perdón, dentro de un marco de justicia; desde el que perdona, el perdón disuelve su conflicto, lo armoniza y le permite estar en paz interior.Desde el que pide el perdón es necesario la reparación, aunque a veces sea difícil y hasta imposible.El modelo de esta concepción es la respuesta de Cristo en el Sanedrín, “si estoy equivocado corrígeme, sino porque me hieres”.Entender al otro como hermano, es un acto de amor, a uno mismo, a la vida y a la humanidad.MelancolíaLo que pudo ser y no ha sidoaquello que te llena de alegríaquizás si se hubiera cumplidocon un poco de amor bastaríaLo que pudo ser y no ha sidolo que en tu juventud queríasfue quedando en el caminomientras otras cosas elegíasLo que pudo ser y no ha sidola sociedad tiene melancolíapiensa, es mucho lo perdidotiempo, valor humano, valentíaparece que hubiera anochecidoesperando la felicidad, la bonhomia
Cuenta el libro del Génesis que Yahveh preguntó a Caín ¿dónde está tu hermano Abel? y Caín contestó “No sé” “¿Soy yo acaso el guarda de mi hermano?”.
¿Cuál debe ser la relación con nuestros hermanos? ¿Somos responsables de los que les pase y de su felicidad?
En la tradición judía y luego en la cristiana, el prójimo, el otro, tiene una vinculación esencial en la vida de cada individuo.
Dice el Levítico en el Capítulo 19. “…no cometas injusticia… no odies en tu corazón… no te vengarás ni guardarás rencor… Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
El cristianismo sostiene las palabras de Jesús: El primer mandamiento es Amar a Dios sobre todas las cosas y el segundo semejante a aquel amarás a tú prójimo como a ti mismo.
En la tradición islámica el Corán sostiene… “estableced la paz entre hermanos y temed a Allah que os muestra misericordia”.
También el Bhagavad Gita dice “Krishna ve a su amigo confundido y perplejo y decide iluminarlo recordándole su deber social y su deber eterno como entidad espiritual humana”.
Porque, si en todas las épocas y en todas las religiones y creencias es el hermano tan importante como yo, y lo debo amar, el mundo está lleno de violencia, de guerra, de rencor y de odios.
Es de hacer notar, que a pesar del aislamiento social provocado este año 2020 por la pandemia, de carácter universal, el mismo no impidió que la violencia, el rencor y el odio, de personas y grupos se mantuvieran activos, en especial en orden a las palabras, y las ideologías, y que las confrontaciones continuaran dentro de cada región y entre diversas regiones.
El término hermano es muy claro en las diversas lenguas y bien comprendido por los hablantes. No deja duda su denominación.
En cambio es distinta la connotación del mismo.
¿Qué significa en el interior de cada uno hermano? ¿ a quién consideramos hermano y como lo tratamos?
Todos son nuestros hermanos, o hacemos diferencias y señalamos segmentos parciales en la denominación de nuestros semejantes.
¿Creo que el recorrer el mismo camino de la existencia, nos hace responsable del tránsito común y de todos?
Está mi destino atado a mis semejantes, o es privativo y personal.
Esta es la cuestión y lo que desató la pregunta de Yahveh, a la que hoy en día señalaríamos como ¿Dónde está tu hermano? ¿Cómo está? ¿Qué has hecho por él? Porque hoy matamos al hermano de tantas maneras.
Mirando en mi interior, quien es en realidad mi hermano, aquel que me halaga, el que piensa como yo, quien puedo someter a mi arbitrio, al que puedo usar o pedir favores, acaso sólo esos son mis hermanos, o tengo una conciencia universal del concepto existencial y creo firmemente que todos los hombres, son mis hermanos.
Si así lo creo, debo obrar en consecuencia, y mi conducta debe estar adecuada a la concepción existencial de la hermandad.
¿Es posible entonces ejercer violencia? ¿Puedo odiar o tener rencor? ¿Podría discriminar, vejar, injuriar, desacreditar a mi hermano?
No es posible ninguna actitud discriminatoria, porque todos somos hijos del mismo Padre, y tenemos la misma dignidad, la misma libertad y los mismos derechos y obligaciones.
En ese marco debo adecuar mi comportamiento y mi acción con la debida justicia, y la debida responsabilidad, tanto mía como de los otros.
A pesar de los conflictos no habría contiendas, ni violencia.
Mi camino debe ser el perdón, dentro de un marco de justicia; desde el que perdona, el perdón disuelve su conflicto, lo armoniza y le permite estar en paz interior.
Desde el que pide el perdón es necesario la reparación, aunque a veces sea difícil y hasta imposible.
El modelo de esta concepción es la respuesta de Cristo en el Sanedrín, “si estoy equivocado corrígeme, sino porque me hieres”.
Entender al otro como hermano, es un acto de amor, a uno mismo, a la vida y a la humanidad.
Melancolía
Lo que pudo ser y no ha sido
aquello que te llena de alegría
quizás si se hubiera cumplido
con un poco de amor bastaría
Lo que pudo ser y no ha sido
lo que en tu juventud querías
fue quedando en el camino
mientras otras cosas elegías
Lo que pudo ser y no ha sido
la sociedad tiene melancolía
piensa, es mucho lo perdido
tiempo, valor humano, valentía
parece que hubiera anochecido
esperando la felicidad, la bonhomia
Elías D Galati

