Cronica desde TindufCrónicasFeatured

África, Argelia y su Polisario: El duro portazo

A nadie le gustan las milicias

laro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de argelinos de Tinduf y víctima de laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

El portazo de Kenia al Polisario y a través de él a su mentor argelino ha venido a aclarar a la junta militar argelina que no hay medios suficientes para mantener indefinidamente una impostura.

De hecho, las noticias procedentes de Argelia, indican esta noche, por un lado, un principio de incertidumbre y la “paciencia” del mentor que se agota, por otro. Es algo así como “este Polisario no sirve para nada y de él no cosechamos más que fracasos y desprestigio”.

¿Quién puede creer aun a la polpotiana prensa argelina después de sus relatos sobre la “visita” y la “apoteósica” acogida a su marioneta-jefe en Nairobi, calificándolo incluso ¡ironía del destino! De “rotundo éxito”.

Para los observadores incluso argelinos o bien es necesario cambiar la cúpula de su milicia del Polisario o que éste busque y, sobre todo encuentre, a otro mentor.

En Argel, no pocas voces recuerdan que, sin el Polisario, Argelia no conocía tantos fracasos y reveses. “Es que ya no acertamos ni una” y… no se acertará con imposturas ninguna. Mientras tanto es la imagen y el perfil de Argelia que está en juego con su inútil milicia polisarista.

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